Padre



No voy a esperar a que te mueras
para rendirte un sentido discurso,
improvisado para cuando te fueras.
Ambos nos merecemos más que eso.

Vestiste de sombrero y saco
y te anudaste mil corbatas;
cambié tu vino por mi tabaco
y a tus amigos por mis hijos.

Cometiste muchos errores
como los padres del presente.
Tus caídas no fueron menores
pero nunca estuviste ausente.

Fuiste honesto y sincero,
hiciste más amigos que dinero.
Cuando no te quedó de lo último
los primeros pronto se fueron.

Recuerdo los días de abundancia
una infancia sin contratiempos,
sincronizada con la próxima estancia
de noche e invierno para el derroche.

Tengo tus manos y soy huraño.
Tengo tu genio y, tal vez, tu ingenio.
Conservo tus cartas de aquel año
y una tarjeta que nunca te di.

Al igual que tú, creo tener la cura
para los males sociales y la locura
de esos políticos y empresarios
que incrementan fortunas y no salarios.

Pagando poco menos de lo suficiente
y ganando mucho más de lo necesario.
Invertir esa fórmula económica imperante
ha sido tu proyecto más visionario.

Jamás me dijiste cuánto me quieres.
Supongo que simplemente eres
parte de una generación anterior
donde a la mujer se le daba ese rol.

No creas que te vas con las manos vacías.
Tus hijos y nietos recuerdan lo que hacías.
Sobria alegría de una vida en buena racha,
furia ciega, hambre decadente y borracha.

Si en un principio algo pudimos reprocharte
ahora el tiempo nos ha quitado ese derecho.
He venido convenciéndome hasta esta parte
que para cometer errores estamos hechos.

Te complementaste con mi madre
para ser el sostén una enorme familia.
Ahora entiendo por qué el ser padre
buenos tiempos y malos ratos concilia.



 
Te complementaste con mi madre
para ser el sostén una enorme familia.
Ahora entiendo por qué el ser padre
buenos tiempos y malos ratos concilia.

Sabes estimado Sergio, este poema me ha tocado el corazón porque yo también tuve un padre así, a veces no entendia el por qué hacia ciertas cosas ahora de adulta lo entiendo mejor, este mes cumple 15 años de su muerte, pero sigue vivo en mi corazón,
besos de colores y he disfrutado mucho este poema,
 
Sabes estimado Sergio, este poema me ha tocado el corazón porque yo también tuve un padre así, a veces no entendia el por qué hacia ciertas cosas ahora de adulta lo entiendo mejor, este mes cumple 15 años de su muerte, pero sigue vivo en mi corazón,
besos de colores y he disfrutado mucho este poema,

Pese al encabezado este tema, cono los otros, nunca llegó a leelo. Se fue el 1012. Un beso, Guadalupe.
 
Última edición:

No voy a esperar a que te mueras
para rendirte un sentido discurso,
improvisado para cuando te fueras.
Ambos nos merecemos más que eso.

Vestiste de sombrero y saco
y te anudaste mil corbatas;
cambié tu vino por mi tabaco
y a tus amigos por mis hijos.

Cometiste muchos errores
como los padres del presente.
Tus caídas no fueron menores
pero nunca estuviste ausente.

Fuiste honesto y sincero,
hiciste más amigos que dinero.
Cuando no te quedó de lo último
los primeros pronto se fueron.

Recuerdo los días de abundancia
una infancia sin contratiempos,
sincronizada con la próxima estancia
de noche e invierno para el derroche.

Tengo tus manos y soy huraño.
Tengo tu genio y, tal vez, tu ingenio.
Conservo tus cartas de aquel año
y una tarjeta que nunca te di.

Al igual que tú, creo tener la cura
para los males sociales y la locura
de esos políticos y empresarios
que incrementan fortunas y no salarios.

Pagando poco menos de lo suficiente
y ganando mucho más de lo necesario.
Invertir esa fórmula económica imperante
ha sido tu proyecto más visionario.

Jamás me dijiste cuánto me quieres.
Supongo que simplemente eres
parte de una generación anterior
donde a la mujer se le daba ese rol.

No creas que te vas con las manos vacías.
Tus hijos y nietos recuerdan lo que hacías.
Sobria alegría de una vida en buena racha,
furia ciega, hambre decadente y borracha.

Si en un principio algo pudimos reprocharte
ahora el tiempo nos ha quitado ese derecho.
He venido convenciéndome hasta esta parte
que para cometer errores estamos hechos.

Te complementaste con mi madre
para ser el sostén una enorme familia.
Ahora entiendo por qué el ser padre
buenos tiempos y malos ratos concilia.



Un poema íntimo que da un sentido -y siento, merecido- homenaje a ese padre que supo estar para su familia.
Fue una grata lectura. Un abrazo, estimado Sergio.
 
Me ha tocado fibras muy profundas tu poema, mi buen amigo. En muchos de sus puntos y afirmaciones vi el reflejo de mi propio padre y, también como tú, el tiempo te va enseñando a comprender mejor.

Son otras generaciones y ahora me llena de satisfacción ver cómo mis hermanos no escatiman manifestar el amor por sus retoños, que son mi adoración.

Muchas gracias por compartir tu enorme poema. Te envío un cordial abrazo.
 
Me ha tocado fibras muy profundas tu poema, mi buen amigo. En muchos de sus puntos y afirmaciones vi el reflejo de mi propio padre y, también como tú, el tiempo te va enseñando a comprender mejor.

Son otras generaciones y ahora me llena de satisfacción ver cómo mis hermanos no escatiman manifestar el amor por sus retoños, que son mi adoración.

Muchas gracias por compartir tu enorme poema. Te envío un cordial abrazo.
Mi padre no tenía la receta. Solo le tocó vivir lo que en sus tiempos era la costumbre. Muchas gracias,, Pedro. Un abrazo.
 

No voy a esperar a que te mueras
para rendirte un sentido discurso,
improvisado para cuando te fueras.
Ambos nos merecemos más que eso.

Vestiste de sombrero y saco
y te anudaste mil corbatas;
cambié tu vino por mi tabaco
y a tus amigos por mis hijos.

Cometiste muchos errores
como los padres del presente.
Tus caídas no fueron menores
pero nunca estuviste ausente.

Fuiste honesto y sincero,
hiciste más amigos que dinero.
Cuando no te quedó de lo último
los primeros pronto se fueron.

Recuerdo los días de abundancia
una infancia sin contratiempos,
sincronizada con la próxima estancia
de noche e invierno para el derroche.

Tengo tus manos y soy huraño.
Tengo tu genio y, tal vez, tu ingenio.
Conservo tus cartas de aquel año
y una tarjeta que nunca te di.

Al igual que tú, creo tener la cura
para los males sociales y la locura
de esos políticos y empresarios
que incrementan fortunas y no salarios.

Pagando poco menos de lo suficiente
y ganando mucho más de lo necesario.
Invertir esa fórmula económica imperante
ha sido tu proyecto más visionario.

Jamás me dijiste cuánto me quieres.
Supongo que simplemente eres
parte de una generación anterior
donde a la mujer se le daba ese rol.

No creas que te vas con las manos vacías.
Tus hijos y nietos recuerdan lo que hacías.
Sobria alegría de una vida en buena racha,
furia ciega, hambre decadente y borracha.

Si en un principio algo pudimos reprocharte
ahora el tiempo nos ha quitado ese derecho.
He venido convenciéndome hasta esta parte
que para cometer errores estamos hechos.

Te complementaste con mi madre
para ser el sostén una enorme familia.
Ahora entiendo por qué el ser padre
buenos tiempos y malos ratos concilia.




Hay cosas que no te enseñan en ninguna parte. Se dan por sabidas, como si resultara absurdo que no supiéramos de manera automática, venida con el paquete de nacimiento (o de crecimiento hasta la adultez, no sé...) criar hijos, ser padre y líder de una familia, y así sucesivamente. Se estudia y se aprende a hacer máquinas inteligentes, o a viajar al espacio, pero no se estudia cómo ser padre... es como si se naciera aprendido. Y apenas te nace un hijo, tienes que ponerlo en práctica de por vida y no tienes la más remota idea de cómo carajos lo vas a hacer.

Y resulta que es una cuestión dificilísima, porque tu hijo es un tipo extraño que no se parece en nada a ti, pero que todo el mundo te dice que se te parece demasiado. No tienes idea de cómo tratarlo, de cómo suprimirte a ti mismo y ponerte para para él. De cómo respetarlo sin sentirte irrespetado. Y hace cosas que te decepcionan tanto, y reacciona de manera totalmente contraria a como tú esperabas que ocurriera, y te contradice y contra-hace todo el tiempo. Y a veces no te queda otra que agarrar una botella de licor y empujártela completa, para olvidarte de lo perdido y frustrado que te sientes, y con ese olvido, llegar al día siguiente, así te toque calarte (bancarte) luego el maldito malestar de la resaca. O sepas de antemano que mañana será lo mismo, que tampoco vas a poder entenderte con, y que lo que hagas -sea lo que sea- no será satisfactorio para ti, ni para él.

Pero todo esto que te digo, chamo, es porque lo estoy viviendo todavía con mi hijo, que quién sabe qué inconformidades y rabias (y reclamos razonables, válidos) no tendrá guardados en su corazón para conmigo. Lo mismo que yo se lo hice vivir a mi padre, quien para su suerte y la mía todavía vive, y en su momento me provocó rabias y reclamos que me resultaron bien jodidos de soportar (o de callar).

Pero no se enseña. Ni se ensaya. La cultura occidental no lo estima necesario. Será porque no da dinero...


Ah, se me olvidaba: hiciste un poema muy bueno. Sobre todo por lo sincero. Felicitaciones.
 
Última edición:
Hay cosas que no te enseñan en ninguna parte. Se dan por sabidas, como si resultara absurdo que no supiéramos de manera automática, venida con el paquete de nacimiento (o de crecimiento hasta la adultez, no sé...) criar hijos, ser padre y líder de una familia, y así sucesivamente. Se estudia y se aprende a hacer máquinas inteligentes, o a viajar al espacio, pero no se estudia cómo ser padre... es como si se naciera aprendido. Y apenas te nace un hijo, tienes que ponerlo en práctica de por vida y no tienes la más remota idea de cómo carajos lo vas a hacer.

Y resulta que es una cuestión dificilísima, porque tu hijo es un tipo extraño que no se parece en nada a ti, pero que todo el mundo te dice que se te parece demasiado. No tienes idea de cómo tratarlo, de cómo suprimirte a ti mismo y ponerte para para él. De cómo respetarlo sin sentirte irrespetado. Y hace cosas que te decepcionan tanto, y reacciona de manera totalmente contraria a como tú esperabas que ocurriera, y te contradice y contra-hace todo el tiempo. Y a veces no te queda otra que agarrar una botella de licor y empujártela completa, para olvidarte de lo perdido y frustrado que te sientes, y con ese olvido, llegar al día siguiente, así te toque calarte (bancarte) luego el maldito malestar de la resaca. O sepas de antemano que mañana será lo mismo, que tampoco vas a poder entenderte con, y que lo que hagas -sea lo que sea- no será satisfactorio para ti, ni para él.

Pero todo esto que te digo, chamo, es porque lo estoy viviendo todavía con mi hijo, que quién sabe qué inconformidades y rabias (y reclamos razonables, válidos) no tendrá guardados en su corazón para conmigo. Lo mismo que yo se lo hice vivir a mi padre, quien para su suerte y la mía todavía vive, y en su momento me provocó rabias y reclamos que me resultaron bien jodidos de soportar (o de callar).

Pero no se enseña. Ni se ensaya. La cultura occidental no lo estima necesario. Será porque no da dinero...


Ah, se me olvidaba: hiciste un poema muy bueno. Sobre todo por lo sincero. Felicitaciones.


Cuando uno ya está en edad de cometer sus propios errores delante de sus hijos es irremediable la vuelta hacia atrás.
Pudiste retamar diciendo que no te agradaba el enfoque del tema y hubiese sido igual de válido y respetable. Me has dejado un comentario honesto y alucinante y no sé cómo agradecértelo.
Un abrazo, César.
 
Después

No voy a esperar a que te mueras
para rendirte un sentido discurso,
improvisado para cuando te fueras.
Ambos nos merecemos más que eso.

Vestiste de sombrero y saco
y te anudaste mil corbatas;
cambié tu vino por mi tabaco
y a tus amigos por mis hijos.

Cometiste muchos errores
como los padres del presente.
Tus caídas no fueron menores
pero nunca estuviste ausente.

Fuiste honesto y sincero,
hiciste más amigos que dinero.
Cuando no te quedó de lo último
los primeros pronto se fueron.

Recuerdo los días de abundancia
una infancia sin contratiempos,
sincronizada con la próxima estancia
de noche e invierno para el derroche.

Tengo tus manos y soy huraño.
Tengo tu genio y, tal vez, tu ingenio.
Conservo tus cartas de aquel año
y una tarjeta que nunca te di.

Al igual que tú, creo tener la cura
para los males sociales y la locura
de esos políticos y empresarios
que incrementan fortunas y no salarios.

Pagando poco menos de lo suficiente
y ganando mucho más de lo necesario.
Invertir esa fórmula económica imperante
ha sido tu proyecto más visionario.

Jamás me dijiste cuánto me quieres.
Supongo que simplemente eres
parte de una generación anterior
donde a la mujer se le daba ese rol.

No creas que te vas con las manos vacías.
Tus hijos y nietos recuerdan lo que hacías.
Sobria alegría de una vida en buena racha,
furia ciega, hambre decadente y borracha.

Si en un principio algo pudimos reprocharte
ahora el tiempo nos ha quitado ese derecho.
He venido convenciéndome hasta esta parte
que para cometer errores estamos hechos.

Te complementaste con mi madre
para ser el sostén una enorme familia.
Ahora entiendo por qué el ser padre
buenos tiempos y malos ratos concilia​









Después de leerte y sentirme tocado por tus palabras, pienso aprovechar lo que me queda de mi padre para sentirlo más mío.
Lamento las pérdidas de los que hoy no tienen padre o madre.

Saludos
Lex
[/QUOTE]
 
Última edición:

No voy a esperar a que te mueras
para rendirte un sentido discurso,
improvisado para cuando te fueras.
Ambos nos merecemos más que eso.

Vestiste de sombrero y saco
y te anudaste mil corbatas;
cambié tu vino por mi tabaco
y a tus amigos por mis hijos.

Cometiste muchos errores
como los padres del presente.
Tus caídas no fueron menores
pero nunca estuviste ausente.

Fuiste honesto y sincero,
hiciste más amigos que dinero.
Cuando no te quedó de lo último
los primeros pronto se fueron.

Recuerdo los días de abundancia
una infancia sin contratiempos,
sincronizada con la próxima estancia
de noche e invierno para el derroche.

Tengo tus manos y soy huraño.
Tengo tu genio y, tal vez, tu ingenio.
Conservo tus cartas de aquel año
y una tarjeta que nunca te di.

Al igual que tú, creo tener la cura
para los males sociales y la locura
de esos políticos y empresarios
que incrementan fortunas y no salarios.

Pagando poco menos de lo suficiente
y ganando mucho más de lo necesario.
Invertir esa fórmula económica imperante
ha sido tu proyecto más visionario.

Jamás me dijiste cuánto me quieres.
Supongo que simplemente eres
parte de una generación anterior
donde a la mujer se le daba ese rol.

No creas que te vas con las manos vacías.
Tus hijos y nietos recuerdan lo que hacías.
Sobria alegría de una vida en buena racha,
furia ciega, hambre decadente y borracha.

Si en un principio algo pudimos reprocharte
ahora el tiempo nos ha quitado ese derecho.
He venido convenciéndome hasta esta parte
que para cometer errores estamos hechos.

Te complementaste con mi madre
para ser el sostén una enorme familia.
Ahora entiendo por qué el ser padre
buenos tiempos y malos ratos concilia.



también tengo un par de escritos hacia mi padre...cualquier día los subo
 
Cuando uno ya está en edad de cometer sus propios errores delante de sus hijos es irremediable la vuelta hacia atrás.
Pudiste retamar diciendo que no te agradaba el enfoque del tema y hubiese sido igual de válido y respetable. Me has dejado un comentario honesto y alucinante y no sé cómo agradecértelo.
Un abrazo, César.

Por el contrario, me gustó mucho. Te felicito sinceramente. Un abrazo.
 

No voy a esperar a que te mueras
para rendirte un sentido discurso,
improvisado para cuando te fueras.
Ambos nos merecemos más que eso.

Vestiste de sombrero y saco
y te anudaste mil corbatas;
cambié tu vino por mi tabaco
y a tus amigos por mis hijos.

Cometiste muchos errores
como los padres del presente.
Tus caídas no fueron menores
pero nunca estuviste ausente.

Fuiste honesto y sincero,
hiciste más amigos que dinero.
Cuando no te quedó de lo último
los primeros pronto se fueron.

Recuerdo los días de abundancia
una infancia sin contratiempos,
sincronizada con la próxima estancia
de noche e invierno para el derroche.

Tengo tus manos y soy huraño.
Tengo tu genio y, tal vez, tu ingenio.
Conservo tus cartas de aquel año
y una tarjeta que nunca te di.

Al igual que tú, creo tener la cura
para los males sociales y la locura
de esos políticos y empresarios
que incrementan fortunas y no salarios.

Pagando poco menos de lo suficiente
y ganando mucho más de lo necesario.
Invertir esa fórmula económica imperante
ha sido tu proyecto más visionario.

Jamás me dijiste cuánto me quieres.
Supongo que simplemente eres
parte de una generación anterior
donde a la mujer se le daba ese rol.

No creas que te vas con las manos vacías.
Tus hijos y nietos recuerdan lo que hacías.
Sobria alegría de una vida en buena racha,
furia ciega, hambre decadente y borracha.

Si en un principio algo pudimos reprocharte
ahora el tiempo nos ha quitado ese derecho.
He venido convenciéndome hasta esta parte
que para cometer errores estamos hechos.

Te complementaste con mi madre
para ser el sostén una enorme familia.
Ahora entiendo por qué el ser padre
buenos tiempos y malos ratos concilia.






Magnífico caballero, ante ti me inclino y me quito el sombrero porque logras transmitir tu sentir con fuerza pero sin salirte de la sutileza de la letras, hacia mucho no leía un poema así; directo pero sentido y a la vez sutil. Me agrada mucho leerte, saludos desde Colombia.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba