jalvarez_delgado
Poeta veterano en el portal
La lluvia que corría fresca
por mi rostro
me surco el dolor místico
de su geografia.
En Quellon el cielo escupe
como con odio;
así me recibió un domingo
de julio
en este año 89.
El fuerte viento mecia mi delgada figura
como al joven canelo que observa
la carretera de barro.
Aquí retrate el color marino
en mi mirada mendiga de tu misterio y
descubrí el mismo color de mis ojos
en atardeceres solitarios.
Recorrí en el tiempo,
Que es un amigo bondadoso
de tu geografía
de tu rostro
huérfano
¡tus bosques llenos de
lluvias verdes
de mitos y misterios.
Y lance mi lengua al Rocío
sobre el helecho
y un trueno salió de mi boca
en nombre de la felicidad humana
y talle en la carne de las nubes grises
la muerte de la guerra,
de esta dictadura
que te devora los bosques
y los peces.
por mi rostro
me surco el dolor místico
de su geografia.
En Quellon el cielo escupe
como con odio;
así me recibió un domingo
de julio
en este año 89.
El fuerte viento mecia mi delgada figura
como al joven canelo que observa
la carretera de barro.
Aquí retrate el color marino
en mi mirada mendiga de tu misterio y
descubrí el mismo color de mis ojos
en atardeceres solitarios.
Recorrí en el tiempo,
Que es un amigo bondadoso
de tu geografía
de tu rostro
huérfano
¡tus bosques llenos de
lluvias verdes
de mitos y misterios.
Y lance mi lengua al Rocío
sobre el helecho
y un trueno salió de mi boca
en nombre de la felicidad humana
y talle en la carne de las nubes grises
la muerte de la guerra,
de esta dictadura
que te devora los bosques
y los peces.
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