Paisajes Australes V.

jalvarez_delgado

Poeta veterano en el portal
La lluvia que corría fresca
por mi rostro
me surco el dolor místico
de su geografia.
En Quellon el cielo escupe
como con odio;
así me recibió un domingo
de julio
en este año 89.
El fuerte viento mecia mi delgada figura
como al joven canelo que observa
la carretera de barro.

Aquí retrate el color marino
en mi mirada mendiga de tu misterio y
descubrí el mismo color de mis ojos
en atardeceres solitarios.

Recorrí en el tiempo,
Que es un amigo bondadoso
de tu geografía
de tu rostro
huérfano
¡tus bosques llenos de
lluvias verdes
de mitos y misterios.
Y lance mi lengua al Rocío
sobre el helecho
y un trueno salió de mi boca
en nombre de la felicidad humana
y talle en la carne de las nubes grises
la muerte de la guerra,
de esta dictadura
que te devora los bosques
y los peces.
 
Última edición:
La lluvia corría fresca
por mi rostro
me surco el dolor místico
de su geografia.
En Quellon el cielo escupe
como con odio;
así me recibió un domingo
de julio
en este año 89.
El fuerte viento mecia mi delgada figura
como al joven canelo que observa
la carretera de barro.

Aquí retrate el color marino
en mi mirada mendiga de tu misterio y
descubrí el mismo color de mis ojos
en atardeceres solitarios.

Recorrí en el tiempo,
Que es un amigo bondadoso
de tu geografía
de tu rostro
huérfano
¡tus bosques llenos de
lluvias verdes
de mitos y misterios.
Y lance mi lengua al Rocío
sobre el helecho
y un trueno salió de mi boca
en nombre de la felicidad humana
y talle en la carne de las nubes grises
la muerte de la guerra,
de esta dictadura
que te devora los bosques
y los peces.
Qué potente poema con toda la geografía plasmada en pura poesía, aplausos por esta gran entrega amigo.
Abrazos desde mi isla lluviosa.
 
La lluvia corría fresca
por mi rostro
me surco el dolor místico
de su geografia.
En Quellon el cielo escupe
como con odio;
así me recibió un domingo
de julio
en este año 89.
El fuerte viento mecia mi delgada figura
como al joven canelo que observa
la carretera de barro.

Aquí retrate el color marino
en mi mirada mendiga de tu misterio y
descubrí el mismo color de mis ojos
en atardeceres solitarios.

Recorrí en el tiempo,
Que es un amigo bondadoso
de tu geografía
de tu rostro
huérfano
¡tus bosques llenos de
lluvias verdes
de mitos y misterios.
Y lance mi lengua al Rocío
sobre el helecho
y un trueno salió de mi boca
en nombre de la felicidad humana
y talle en la carne de las nubes grises
la muerte de la guerra,
de esta dictadura
que te devora los bosques
y los peces.


¡WOW! Jalvarez has atraído la fuerza e intensidad de la naturaleza captada en magnifica poesía, son deslumbrantes los recursos recreados para tu grito.
Mi saludo para ti, me ha encantado.
 
Nuestra madre se siente orgullosa al pronunciar su nombre para tanta belleza de amor, porque ella está en todo y todos desde sus ojos verdes olivos hasta el vientre de fuego. ¡Maravilloso poema! Un inmenso placer disfrutar de su magistral poesía, jalvarez_delgado, reciba la más cordial felicitación y saludo
 
Hermoso y evocador poema, lleno de la fuerza y la exuberancia de la madre naturaleza, frente a la que somos tan insignificantes, y sin embargo, nos atrevemos a destruirla y mancillarla sin piedad. Que de todas nuestras bocas nazcan truenos. Felicidades, amigo, un abrazo desde España.
 
Hermosos versos Jalvarez, nacidos de la constante contemplación del paisaje y con un profundo amor a la vida, un enorme placer leerte, besos.
 
La lluvia corría fresca
por mi rostro
me surco el dolor místico
de su geografia.
En Quellon el cielo escupe
como con odio;
así me recibió un domingo
de julio
en este año 89.
El fuerte viento mecia mi delgada figura
como al joven canelo que observa
la carretera de barro.

Aquí retrate el color marino
en mi mirada mendiga de tu misterio y
descubrí el mismo color de mis ojos
en atardeceres solitarios.

Recorrí en el tiempo,
Que es un amigo bondadoso
de tu geografía
de tu rostro
huérfano
¡tus bosques llenos de
lluvias verdes
de mitos y misterios.
Y lance mi lengua al Rocío
sobre el helecho
y un trueno salió de mi boca
en nombre de la felicidad humana
y talle en la carne de las nubes grises
la muerte de la guerra,
de esta dictadura
que te devora los bosques
y los peces.
Lamentablemente no conocí Quellón, pero si estuve en Achao. Gente cariñosa e inteligente, hemoso poema, buenas imágenes, un placer leerte amigo, un abrazo fraterno
 
La lluvia corría fresca
por mi rostro
me surco el dolor místico
de su geografia.
En Quellon el cielo escupe
como con odio;
así me recibió un domingo
de julio
en este año 89.
El fuerte viento mecia mi delgada figura
como al joven canelo que observa
la carretera de barro.

Aquí retrate el color marino
en mi mirada mendiga de tu misterio y
descubrí el mismo color de mis ojos
en atardeceres solitarios.

Recorrí en el tiempo,
Que es un amigo bondadoso
de tu geografía
de tu rostro
huérfano
¡tus bosques llenos de
lluvias verdes
de mitos y misterios.
Y lance mi lengua al Rocío
sobre el helecho
y un trueno salió de mi boca
en nombre de la felicidad humana
y talle en la carne de las nubes grises
la muerte de la guerra,
de esta dictadura
que te devora los bosques
y los peces.


El tiempo de espera, el que pone todo en su lugar, y la felicidad que solo da la libertad, la liberación de las ataduras, cualquieras sean ellas.
Hermoso trabajo, muy sentido, de esos que llegan a la sensibilidad del lector.
Siempre es un gusto entrar a tus versos.
Feliz casi fin de semana.
Un abrazo.
 

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