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Mil veces te he dicho que yo no sé
escribir por encargo
y ahora vas y me pides que escriba
un poema de amor,
unas palabras donde recoger
nuestro tránsito itinerante,
nuestro abismo intangible,
tu poema de amor.
Pero cierro los ojos
y casi lo veo posible,
casi tus labios nuevos
brillan intactos,
y el espacio se eleva
y no ensucia la última palabra,
y brilla el sol y crece la hierba
y no hay memoria.
Enorme libertad de la inocencia,
andamio despiadado el del conocimiento.
Ya ves, aunque lo intente,
no sé escribir un poema de amor,
aunque ahora me atreva
a juntar unos versos
sobre aquel sueño antiguo,
cuando la música venía y se iba
como lo hacen las olas y la luna
y aún creíamos
que en el otro lado de nuestra historia
nada destrozaría nuestro sueño.
Mil veces te he dicho que yo no sé escribir por encargo y ahora vas y me pides que escriba un poema de amor, unas palabras donde recoger nuestro tránsito itinerante, nuestro abismo intangible, tu poema de amor.
Pero cierro los ojos y casi lo veo posible, casi tus labios nuevos brillan intactos, y el espacio se eleva y no ensucia la última palabra, y brilla el sol y crece la hierba y no hay memoria.
Enorme libertad de la inocencia, andamio despiadado el del conocimiento.
Ya ves, aunque lo intente, no sé escribir un poema de amor, aunque ahora me atreva a juntar unos versos sobre aquel sueño antiguo, cuando la música venía y se iba como lo hacen las olas y la luna y aún creíamos que en el otro lado de nuestra historia nada destrozaría nuestro sueño.
Mil veces te he dicho que yo no sé escribir por encargo y ahora vas y me pides que escriba un poema de amor, unas palabras donde recoger nuestro tránsito itinerante, nuestro abismo intangible, tu poema de amor.
Pero cierro los ojos y casi lo veo posible, casi tus labios nuevos brillan intactos, y el espacio se eleva y no ensucia la última palabra, y brilla el sol y crece la hierba y no hay memoria.
Enorme libertad de la inocencia, andamio despiadado el del conocimiento.
Ya ves, aunque lo intente, no sé escribir un poema de amor, aunque ahora me atreva a juntar unos versos sobre aquel sueño antiguo, cuando la música venía y se iba como lo hacen las olas y la luna y aún creíamos que en el otro lado de nuestra historia nada destrozaría nuestro sueño.