scarlata
Poeta veterano en el portal.
Arde bajo mi lengua la saliva de los perros,
la costra amarga que eligió herir.
Arde la táctica.
Soy una mujer cuyos pechos otean el norte.
Sólo una mujer,
con los ojos espantados de lluvia.
Un cuerpo que acuna bajo el silencio
motivos para elegir no morir.
En las manos sostengo un dedo,
sólo uno.
Un dedo para señalar las páginas.
Y un ojo,
no demasiado oscuro,
para acortar el nombre de los peces.
Soy una mujer,
con la espalda rota por los pronombres.
Una sirena sin cola
que emerge de las tormentas
para pronunciar, con su única boca,
el apellido de las sábanas.
Sólo soy una mujer, de pelo oscuro,
que llora su muerte.
la costra amarga que eligió herir.
Arde la táctica.
Soy una mujer cuyos pechos otean el norte.
Sólo una mujer,
con los ojos espantados de lluvia.
Un cuerpo que acuna bajo el silencio
motivos para elegir no morir.
En las manos sostengo un dedo,
sólo uno.
Un dedo para señalar las páginas.
Y un ojo,
no demasiado oscuro,
para acortar el nombre de los peces.
Soy una mujer,
con la espalda rota por los pronombres.
Una sirena sin cola
que emerge de las tormentas
para pronunciar, con su única boca,
el apellido de las sábanas.
Sólo soy una mujer, de pelo oscuro,
que llora su muerte.
::