Para no ser recuerdo

penabad57

Poeta veterano en el portal
Sabéis, algún día seremos estatuas o fotogramas
o un recuerdo que perdura en la voz de un familiar
o de un amigo. Pero qué perdón hay en la distante luz
de los ojos, del misterio, del chispazo que un día sin nombre
encendió en ti la imagen nunca olvidada, los hechos
anacrónicos sobre el columpio infantil en el que descubriste
cómo reía la vida. Yo soy estatua de carne, me recordarán
en algún lugar, porque siempre lucí como un corazón entregado,
aunque también fui el último al que todos miran en una fotografía
de celebración, quizá alguien sueñe conmigo y sea su fantasma
o la pesadilla que pronto quisiera olvidar. Nuestro paso
efímero ama la confusión, se cría en el silencio
y no reconoce jamás la flores ni las tumbas.
Como un idiota me busco en el gesto de mármol
de las estatuas, en la multitud de las fotografías grupales,
en la nada que provoco para no ser recuerdo.
 
Sabéis, algún día seremos estatuas o fotogramas
o un recuerdo que perdura en la voz de un familiar
o de un amigo. Pero qué perdón hay en la distante luz
de los ojos, del misterio, del chispazo que un día sin nombre
encendió en ti la imagen nunca olvidada, los hechos
anacrónicos sobre el columpio infantil en el que descubriste
cómo reía la vida. Yo soy estatua de carne, me recordarán
en algún lugar, porque siempre lucí como un corazón entregado,
aunque también fui el último al que todos miran en una fotografía
de celebración, quizá alguien sueñe conmigo y sea su fantasma
o la pesadilla que pronto quisiera olvidar. Nuestro paso
efímero ama la confusión, se cría en el silencio
y no reconoce jamás la flores ni las tumbas.
Como un idiota me busco en el gesto de mármol
de las estatuas, en la multitud de las fotografías grupales,
en la nada que provoco para no ser recuerdo.
Me gusta la profundidad de estas excelentes reflexiones...Muy buen poema. Un abrazo
 
Sabéis, algún día seremos estatuas o fotogramas
o un recuerdo que perdura en la voz de un familiar
o de un amigo. Pero qué perdón hay en la distante luz
de los ojos, del misterio, del chispazo que un día sin nombre
encendió en ti la imagen nunca olvidada, los hechos
anacrónicos sobre el columpio infantil en el que descubriste
cómo reía la vida. Yo soy estatua de carne, me recordarán
en algún lugar, porque siempre lucí como un corazón entregado,
aunque también fui el último al que todos miran en una fotografía
de celebración, quizá alguien sueñe conmigo y sea su fantasma
o la pesadilla que pronto quisiera olvidar. Nuestro paso
efímero ama la confusión, se cría en el silencio
y no reconoce jamás la flores ni las tumbas.
Como un idiota me busco en el gesto de mármol
de las estatuas, en la multitud de las fotografías grupales,
en la nada que provoco para no ser recuerdo.


¡wow! Este tema toca fibra, solo eso.
Felices horas
penabad.
 
El aire que te rodea lleva la memoria colectiva de las células que te pertenecieron,
esa piel que se llevó el viento, como finas partículas que volvieron a la tierra
a fertilizarla. También recuerda tu voz y el eco de tus pisadas
El aire no se ve en las fotografías, pero existe y es lo único que nos sobrevivirá,
lejos del envase, casi imperceptible pero tan rico de nosotros
¿no escuchas de tanto en tanto las voces de tus ancestros?
¿no percibes aquellos aromas de la infancia que te traen tantos recuerdos?
El aire nos regresará siempre. Pero nunca sabremos a quién se le caerá una lágrima
o a quién una sonrisa; si la lágrima es de dolor, o de arrepentimiento,
si la sonrisa es por ternura o por contento de que ya no estemos
Nunca lo sabremos, mas nos sirve tenerlo en cuenta, estar atentos
para estar siendo eso que queremos que nos recuerde.
Me encantó tu obra amigo. Abrabesos mi estimado.
 
Colega profunda y bella tu reflexión, cual cruel realidad pues así como lo describes así mismo es. Mis elogios para usted acompañado de un abrazo
 
Sabéis, algún día seremos estatuas o fotogramas
o un recuerdo que perdura en la voz de un familiar
o de un amigo. Pero qué perdón hay en la distante luz
de los ojos, del misterio, del chispazo que un día sin nombre
encendió en ti la imagen nunca olvidada, los hechos
anacrónicos sobre el columpio infantil en el que descubriste
cómo reía la vida. Yo soy estatua de carne, me recordarán
en algún lugar, porque siempre lucí como un corazón entregado,
aunque también fui el último al que todos miran en una fotografía
de celebración, quizá alguien sueñe conmigo y sea su fantasma
o la pesadilla que pronto quisiera olvidar. Nuestro paso
efímero ama la confusión, se cría en el silencio
y no reconoce jamás la flores ni las tumbas.
Como un idiota me busco en el gesto de mármol
de las estatuas, en la multitud de las fotografías grupales,
en la nada que provoco para no ser recuerdo.


Solo fallece el cuerpo físico, mueren con él los roles, la historia aprendida, pero nunca el alma.
Si en este breve paso trabajamos, incluso desde el arte de las letras para trascender el mero concepto de pasatiempo y crear más allá, el universo no borrará jamás esa huella mística y sublime.
Tu poema me llevó a todas estas reflexiones, es realmente un viaje al pensamiento hallar tus escritos.
Un abrazo con admiración, que tengas una bella semana.
 
El aire que te rodea lleva la memoria colectiva de las células que te pertenecieron,
esa piel que se llevó el viento, como finas partículas que volvieron a la tierra
a fertilizarla. También recuerda tu voz y el eco de tus pisadas
El aire no se ve en las fotografías, pero existe y es lo único que nos sobrevivirá,
lejos del envase, casi imperceptible pero tan rico de nosotros
¿no escuchas de tanto en tanto las voces de tus ancestros?
¿no percibes aquellos aromas de la infancia que te traen tantos recuerdos?
El aire nos regresará siempre. Pero nunca sabremos a quién se le caerá una lágrima
o a quién una sonrisa; si la lágrima es de dolor, o de arrepentimiento,
si la sonrisa es por ternura o por contento de que ya no estemos
Nunca lo sabremos, mas nos sirve tenerlo en cuenta, estar atentos
para estar siendo eso que queremos que nos recuerde.
Me encantó tu obra amigo. Abrabesos mi estimado.
Gracias, ropittella. A mi me gustó mucho tu bella contestación. Un abrazo.
 
Solo fallece el cuerpo físico, mueren con él los roles, la historia aprendida, pero nunca el alma.
Si en este breve paso trabajamos, incluso desde el arte de las letras para trascender el mero concepto de pasatiempo y crear más allá, el universo no borrará jamás esa huella mística y sublime.
Tu poema me llevó a todas estas reflexiones, es realmente un viaje al pensamiento hallar tus escritos.
Un abrazo con admiración, que tengas una bella semana.
Gracias, Cecy, por el interesante comentario. Un abrazo.
 
Sabéis, algún día seremos estatuas o fotogramas
o un recuerdo que perdura en la voz de un familiar
o de un amigo. Pero qué perdón hay en la distante luz
de los ojos, del misterio, del chispazo que un día sin nombre
encendió en ti la imagen nunca olvidada, los hechos
anacrónicos sobre el columpio infantil en el que descubriste
cómo reía la vida. Yo soy estatua de carne, me recordarán
en algún lugar, porque siempre lucí como un corazón entregado,
aunque también fui el último al que todos miran en una fotografía
de celebración, quizá alguien sueñe conmigo y sea su fantasma
o la pesadilla que pronto quisiera olvidar. Nuestro paso
efímero ama la confusión, se cría en el silencio
y no reconoce jamás la flores ni las tumbas.
Como un idiota me busco en el gesto de mármol
de las estatuas, en la multitud de las fotografías grupales,
en la nada que provoco para no ser recuerdo.
A veces no le veo razón el serlo, porque nadie más lo recuerdo más que tú, mientras que la contraparte ni se entera

Grato leerte
 

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