Gaita
Poeta recién llegado
Cuando un tren silbe a lo lejos, miraré al firmamento y pediré un deseo,
uno sólo,
misterio y salvación en mi corazón.
Tendré las margaritas mojadas en mi alma, mientras el sol me seca las lágrimas
y me lleva con él
por todo el viaje que hace cuando en mi lecho se hace la noche.
La luna quedará despojada de mirada fija
y en mi aventura te recuerde, cariño mío, te recuerde como mi princesita:
ya no habrá reclamos ante mí ni una mirada de enojo, no bonita.
Te amaré para siempre cuando el reloj marque las once de la noche
y toda mi humanidad este viajando sobre los mortales
y toda la vida sea vida y recuerde el momento exacto en que nos besamos
por vez primera en el túnel del metro.
Llegaré encantado a mi lecho, al amanecer,
tú estarás despierta, dispuesta a comerte el mundo, mientras no me comas el corazón.
Me recostaré, y con un tren silbando a lo lejos te extrañaré para siempre.
uno sólo,
misterio y salvación en mi corazón.
Tendré las margaritas mojadas en mi alma, mientras el sol me seca las lágrimas
y me lleva con él
por todo el viaje que hace cuando en mi lecho se hace la noche.
La luna quedará despojada de mirada fija
y en mi aventura te recuerde, cariño mío, te recuerde como mi princesita:
ya no habrá reclamos ante mí ni una mirada de enojo, no bonita.
Te amaré para siempre cuando el reloj marque las once de la noche
y toda mi humanidad este viajando sobre los mortales
y toda la vida sea vida y recuerde el momento exacto en que nos besamos
por vez primera en el túnel del metro.
Llegaré encantado a mi lecho, al amanecer,
tú estarás despierta, dispuesta a comerte el mundo, mientras no me comas el corazón.
Me recostaré, y con un tren silbando a lo lejos te extrañaré para siempre.
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