Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Donde Dios se apiada, yo me revelo,
donde nace el mar, yo me quedo a secas,
todo se ve más claro y yo sigo lejos
como esperando que la noche traiga estrellas.
El vaso de agua en que me ahogo no es tan grande
aunque a veces parezca que naufraga conmigo,
juego en los jardines donde habita el desaire
y tú te quejas de lo que pasa contigo.
Aviéntame un paracaídas que ya no resisto
esta idea comunista de convivir conmigo,
y para encontrarle a la vida algo distinto
debo dejar de tenerme de amigo.
En este acuario ya se ha muerto un pez,
ahogado entre el abrazo de mis manos,
la sinceridad es algo que hasta ahora me ves,
por eso es que nos llaman humanos.
Mi alma tiene vía libre para despedirse
de estos ojos ciegos que siempre ven más,
de este cuerpo que de nada le sirve
y de mis males que siempre saben ganar.
Aviéntame un paracaídas que ya no resisto
esta soledad de lamerme los labios,
y en el último round he perdido el instinto,
si ves al amor, mándalo al diablo.
donde nace el mar, yo me quedo a secas,
todo se ve más claro y yo sigo lejos
como esperando que la noche traiga estrellas.
El vaso de agua en que me ahogo no es tan grande
aunque a veces parezca que naufraga conmigo,
juego en los jardines donde habita el desaire
y tú te quejas de lo que pasa contigo.
Aviéntame un paracaídas que ya no resisto
esta idea comunista de convivir conmigo,
y para encontrarle a la vida algo distinto
debo dejar de tenerme de amigo.
En este acuario ya se ha muerto un pez,
ahogado entre el abrazo de mis manos,
la sinceridad es algo que hasta ahora me ves,
por eso es que nos llaman humanos.
Mi alma tiene vía libre para despedirse
de estos ojos ciegos que siempre ven más,
de este cuerpo que de nada le sirve
y de mis males que siempre saben ganar.
Aviéntame un paracaídas que ya no resisto
esta soledad de lamerme los labios,
y en el último round he perdido el instinto,
si ves al amor, mándalo al diablo.