Gustavo Pertierra
Poeta asiduo al portal
El tiempo pararía si pudiese
para que no te alejes de mi sueño,
para ser de tu boca único dueño
y que tu aliento terco me atraviese.
En ti me quedaría, aunque muriese,
bajo la mueca ruda de tu ceño
y el hábito tenaz de tu desdeño
aunque su diente frío me mordiese.
Pero el tiempo no para ni aminora,
el tiempo se deshace como el hielo
en los minutos graves de esta hora,
que dejan las migajas del consuelo,
de haber tenido yo la abrasadora
pasión, irreducible de tu pelo.
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