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Partió como las mariposas

malco

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Equipo Revista "Eco y latido"
Viertan ¡Aleluyas!
de cantos celestiales
los ángeles, las lluvias
y también los sausedales.
Era blanca su tersa tez
sus ojos dos almendrales
de una mirada bendita,
azules de los anchos mares,
su voz de una ternura infinita,
sus manos dos manantiales.


Su sonrisa era la aurora
de cálidos amaneceres,
sus brazos fueron regazos
de crepusculares atardeceres

Sus palabras eran versos
de los tiempos otoñales
melodías de sonatas
de violines y de mares.

Su bondad era la espuma,
la luz de los candiales,
su aroma era de flor
de flor de los rosedales.

Mas la vida es un misterio
que da malas pasadas,
larga vida a los malvados
y a las blancas almas casi nada.

Y en una noche pálida
te marchaste sin decir nada,
sin un quejido sin un lamento,
solamente un leve suspiro
y su mirada se apagaba.

Enlazada entre sus manos
un ramo de rosas blancas,
blancas rosas de su rosal,
con lentos pasos
con pasos lentos
la llevaron a enterrar.

Solo los pálidos lirios
sobre la fría fosa,
que solos se quedan los muertos
entre el aroma de las rosas.

*Este poema es un homenaje póstumo a mi tía Benigna, a quien quise y quiero mucho, que como recuerdo indeleble me acompañara por el resto de mis días, vaya pues también ,este humilde testimonio a sus hijas e hijo Cielo, Lourdes, Ines, Elisa, mis hermanas e Hilario, mi hermano y desde luego a sus nietos y nietas, que no pudieron disfrutar de sus besos, de sus caricias y de su bondad.
Incluyo también a mi hermana Elena, que aunque pequeña aún guarda algún recuerdo de su cariño.

¡¡¡Benigna¡¡¡
¡¡¡ Bendicenos a todos desde el cielo!!!

 
Última edición:
Viertan ¡Aleluyas!
de cantos celestiales
los ángeles, las lluvias
y también los sausedales.
Era blanca su tersa tez
sus ojos dos almendrales
de una mirada bendita
su voz de una ternura infinita
sus manos dos manantiales.


Su sonrisa era la aurora
de cálidos amaneceres
sus brazos fueron regazos
de crepusculares atardeceres

Sus palabras eran versos
de los tiempos otoñales
melodías de sonatas
de violines y de mares.

Su bondad era la espuma
la luz de los candiales
su aroma era de flor
de flor de los rosales.

Mas la vida es un misterio
que da malas pasadas
larga vida a los malvados
y a las blancas almas casi nada.

Y en una noche pálida
te marchaste sin decir nada
ni un quejido ni un lamento
solamente un suspiro
y tú mirada se apagaba.

Enlazada entre sus manos
un ramos de rosas blancas
blancas rosas de su rosal
con lentos pasos
con pasos lentos
la llevaron a enterrar.

Solo los pálidos lirios
sobre la fría fosa
que solos se quedan los muertos
entre el aroma de las rosas.

*Este poema es un homenaje póstumo a mi tía Benigna, a quien quise y quiero mucho, que como recuerdo indeleble me acompañara por el resto de mis días, vaya pues tambien ,este humilde testimonio a sus hijas e hijo Cielo, Lourdes, Ines, Elisa, mis hermanas e Hilario, mi hermano y desde luego a sus nietos y nietas, que no pudieron disfrutar de un beso, caricia y de su bondad.
Incluyo también a mi hermana Elena, que aunque pequeña aún guarda algún recuerdo de su cariño.

¡¡¡Benigna bendicenos a todos desde el cielo!!!
Emotivas y fervientes letras dedicadas a tu amada tía Benigna mi querido Manuel, Dios la tendrá en su gloria y seguro que hasta allí le llegarán tus vehementes, tiernas y dulces letras. Muchos besos llenos de admiración y de cariño para ti, entrañable amigo....muááácksssss
 
Viertan ¡Aleluyas!
de cantos celestiales
los ángeles, las lluvias
y también los sausedales.
Era blanca su tersa tez
sus ojos dos almendrales
de una mirada bendita
su voz de una ternura infinita
sus manos dos manantiales.


Su sonrisa era la aurora
de cálidos amaneceres
sus brazos fueron regazos
de crepusculares atardeceres

Sus palabras eran versos
de los tiempos otoñales
melodías de sonatas
de violines y de mares.

Su bondad era la espuma
la luz de los candiales
su aroma era de flor
de flor de los rosales.

Mas la vida es un misterio
que da malas pasadas
larga vida a los malvados
y a las blancas almas casi nada.

Y en una noche pálida
te marchaste sin decir nada
ni un quejido ni un lamento
solamente un suspiro
y tú mirada se apagaba.

Enlazada entre sus manos
un ramos de rosas blancas
blancas rosas de su rosal
con lentos pasos
con pasos lentos
la llevaron a enterrar.

Solo los pálidos lirios
sobre la fría fosa
que solos se quedan los muertos
entre el aroma de las rosas.

*Este poema es un homenaje póstumo a mi tía Benigna, a quien quise y quiero mucho, que como recuerdo indeleble me acompañara por el resto de mis días, vaya pues tambien ,este humilde testimonio a sus hijas e hijo Cielo, Lourdes, Ines, Elisa, mis hermanas e Hilario, mi hermano y desde luego a sus nietos y nietas, que no pudieron disfrutar de un beso, caricia y de su bondad.
Incluyo también a mi hermana Elena, que aunque pequeña aún guarda algún recuerdo de su cariño.

¡¡¡Benigna bendicenos a todos desde el cielo!!!
Gracias Manuel. Mi abuela tendría que haber sido una muy buena abuela. Muy sentidas tus palabras, me ayudan a conocerla y acercarla más. Un fuerte abrazo, unidos en la escritura/lectura terapéutica.
 
Emotivas y fervientes letras dedicadas a tu amada tía Benigna mi querido Manuel, Dios la tendrá en su gloria y seguro que hasta allí le llegarán tus vehementes, tiernas y dulces letras. Muchos besos llenos de admiración y de cariño para ti, entrañable amigo....muááácksssss
Si Isabel, fue una tía a quien quiero mucho, aunque yo estaba puequeño la recordaré siempre, murió a los 39 años.
Un abrazo.
 
Viertan ¡Aleluyas!
de cantos celestiales
los ángeles, las lluvias
y también los sausedales.
Era blanca su tersa tez
sus ojos dos almendrales
de una mirada bendita,
su voz de una ternura infinita,
sus manos dos manantiales.


Su sonrisa era la aurora
de cálidos amaneceres,
sus brazos fueron regazos
de crepusculares atardeceres

Sus palabras eran versos
de los tiempos otoñales
melodías de sonatas
de violines y de mares.

Su bondad era la espuma,
la luz de los candiales,
su aroma era de flor
de flor de los rosedales.

Mas la vida es un misterio
que da malas pasadas,
larga vida a los malvados
y a las blancas almas casi nada.

Y en una noche pálida
te marchaste sin decir nada,
sin un quejido sin un lamento,
solamente un leve suspiro
y su mirada se apagaba.

Enlazada entre sus manos
un ramos de rosas blancas,
blancas rosas de su rosal
con lentos pasos
con pasos lentos
la llevaron a enterrar.

Solo los pálidos lirios
sobre la fría fosa,
que solos se quedan los muertos
entre el aroma de las rosas.

*Este poema es un homenaje póstumo a mi tía Benigna, a quien quise y quiero mucho, que como recuerdo indeleble me acompañara por el resto de mis días, vaya pues tambien ,este humilde testimonio a sus hijas e hijo Cielo, Lourdes, Ines, Elisa, mis hermanas e Hilario, mi hermano y desde luego a sus nietos y nietas, que no pudieron disfrutar de un beso, caricia y de su bondad.
Incluyo también a mi hermana Elena, que aunque pequeña aún guarda algún recuerdo de su cariño.

¡¡¡Benigna bendicenos a todos desde el cielo!!!
Hermoso poema y bello homenaje. Un gusto leerlo.
 
Viertan ¡Aleluyas!
de cantos celestiales
los ángeles, las lluvias
y también los sausedales.
Era blanca su tersa tez
sus ojos dos almendrales
de una mirada bendita,
su voz de una ternura infinita,
sus manos dos manantiales.


Su sonrisa era la aurora
de cálidos amaneceres,
sus brazos fueron regazos
de crepusculares atardeceres

Sus palabras eran versos
de los tiempos otoñales
melodías de sonatas
de violines y de mares.

Su bondad era la espuma,
la luz de los candiales,
su aroma era de flor
de flor de los rosedales.

Mas la vida es un misterio
que da malas pasadas,
larga vida a los malvados
y a las blancas almas casi nada.

Y en una noche pálida
te marchaste sin decir nada,
sin un quejido sin un lamento,
solamente un leve suspiro
y su mirada se apagaba.

Enlazada entre sus manos
un ramos de rosas blancas,
blancas rosas de su rosal
con lentos pasos
con pasos lentos
la llevaron a enterrar.

Solo los pálidos lirios
sobre la fría fosa,
que solos se quedan los muertos
entre el aroma de las rosas.

*Este poema es un homenaje póstumo a mi tía Benigna, a quien quise y quiero mucho, que como recuerdo indeleble me acompañara por el resto de mis días, vaya pues tambien ,este humilde testimonio a sus hijas e hijo Cielo, Lourdes, Ines, Elisa, mis hermanas e Hilario, mi hermano y desde luego a sus nietos y nietas, que no pudieron disfrutar de un beso, caricia y de su bondad.
Incluyo también a mi hermana Elena, que aunque pequeña aún guarda algún recuerdo de su cariño.

¡¡¡Benigna bendicenos a todos desde el cielo!!!
Que hermosos versos dedicados a tu familiar, un magnífico reconocimiento y muestra de cariño hacia ella. La familia para mí es lo más importante, donde puedes apoyarte en todo momento. Me encantó leerte Malco, un abrazo
 
Versos maravillosos que impactan al lector.
Sus palabras eran versos
de los tiempos otoñales
melodías de sonatas
de violines y de mares.
Preciadas letras, saludos cordiales de amistad...
 
Que hermosos versos dedicados a tu familiar, un magnífico reconocimiento y muestra de cariño hacia ella. La familia para mí es lo más importante, donde puedes apoyarte en todo momento. Me encantó leerte Malco, un abrazo
Agradecido Bristy, por tus cálidas palabras.
Si, fue una tía a quien quiero mucho, a pesar de estar muy pequeño siempre la recordaré, murió muy joven a los 39 años.
 

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