Deja !Circe! que te quiera
Como en sueños te quería:
Con la dulce ensoñación de la nostalgia
Y la poesía.
Y en el fondo del silencio
Darte el beso que ilumine tu hermosura.
Y en la calma de la noche,
al embate de dos almas que se juntan
ver forjar con nuestro amor mil tempestades.
Y permite que te quiera
Como quiero al firmamento…
Con la perla de la aurora
Con la fuerza de los vientos
Y la ignífera pasión que me devora.
Deja ¡cielo! Que te quiera
Como en sueños te quería…
Con la nítida semblanza de lo bueno,
Con la límpida belleza de la brisa.
¡Pero deja que te quiera!
Porque siento que me explota
El insano corazón que te desea
¡Con un ansia tan sublime como ignota!
Y no sé cómo llegaste
Ni por qué metamorfosis
Te conviertes para mí en el oxígeno que aspiro
Las mañanas y las noches y las tardes,
Porque siento que no puedo ya vivir sin el arrullo
De tu voz,
Ni del murmullo de tu aliento,
ni del roce de tu tacto
Blanquecino.
¡Deja Circe, que te quiera!
Con el canto de las aves,
Con la fuerza de los robles,
Con la mágica belleza en primavera
De los bosques y los valles.
Deja ciego que te quiera
¡con las fauces abismales
Del arcánico universo!
Surcaremos de la mano por las nubes
Y los cielos por senderos nunca antes develados;
Por las ígneas maravillas de volcanes
Y recónditas regiones ignoradas…
¡Pero déjame quererte con la gloria de los cielos
Y la ínclita armonía…
Que después que yo te quiera en el silencio de la noche,
Hallarás ¡amada mía!
En la cresta de tus sueños de recuerdos impregnados
¡la hermosura del momento y el crisol de mi poesía!
Como en sueños te quería:
Con la dulce ensoñación de la nostalgia
Y la poesía.
Y en el fondo del silencio
Darte el beso que ilumine tu hermosura.
Y en la calma de la noche,
al embate de dos almas que se juntan
ver forjar con nuestro amor mil tempestades.
Y permite que te quiera
Como quiero al firmamento…
Con la perla de la aurora
Con la fuerza de los vientos
Y la ignífera pasión que me devora.
Deja ¡cielo! Que te quiera
Como en sueños te quería…
Con la nítida semblanza de lo bueno,
Con la límpida belleza de la brisa.
¡Pero deja que te quiera!
Porque siento que me explota
El insano corazón que te desea
¡Con un ansia tan sublime como ignota!
Y no sé cómo llegaste
Ni por qué metamorfosis
Te conviertes para mí en el oxígeno que aspiro
Las mañanas y las noches y las tardes,
Porque siento que no puedo ya vivir sin el arrullo
De tu voz,
Ni del murmullo de tu aliento,
ni del roce de tu tacto
Blanquecino.
¡Deja Circe, que te quiera!
Con el canto de las aves,
Con la fuerza de los robles,
Con la mágica belleza en primavera
De los bosques y los valles.
Deja ciego que te quiera
¡con las fauces abismales
Del arcánico universo!
Surcaremos de la mano por las nubes
Y los cielos por senderos nunca antes develados;
Por las ígneas maravillas de volcanes
Y recónditas regiones ignoradas…
¡Pero déjame quererte con la gloria de los cielos
Y la ínclita armonía…
Que después que yo te quiera en el silencio de la noche,
Hallarás ¡amada mía!
En la cresta de tus sueños de recuerdos impregnados
¡la hermosura del momento y el crisol de mi poesía!