Miguel Font
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tendido de bruces, no hay nadie a la vista.
¡Es ahora o nunca!
La silla está allí.
Repta por la alfombra rugosa
que hiere los codos
y lastima las manos.
Con el rostro rojo por el sacrificio
alcanza una pata.
Se aferra con todas sus fuerzas.
Uno,
dos,
y,
al tercer intento
dobla las rodillas
y por fin se yergue.
Suelta sus manos,
pierde el equilibrio
y se deja caer,
exhausto,
feliz.
Otra vez,
luce en su boca
el chupete nuevo...
¡Es ahora o nunca!
La silla está allí.
Repta por la alfombra rugosa
que hiere los codos
y lastima las manos.
Con el rostro rojo por el sacrificio
alcanza una pata.
Se aferra con todas sus fuerzas.
Uno,
dos,
y,
al tercer intento
dobla las rodillas
y por fin se yergue.
Suelta sus manos,
pierde el equilibrio
y se deja caer,
exhausto,
feliz.
Otra vez,
luce en su boca
el chupete nuevo...
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