Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Tu piel final tuvo un comienzo:
la grenetina de un aroma
que recién cuajó en tus pliegues
su antiguo temblor de rosa.
En tu semblante persiste
el rastro de un gesto de soledad infinita
que se probó cada resplandor
antes de afirmar en tu rostro su estela dormida.
Te desmaquillas frente al espejo
y tus ojos señalan en el fondo lejano
un girasol de pestañas de fuego
que con un dedo levantado
desde otro tiempo, ayer o mañana,
también apunta al rasgo solar de tu mirada
y te llama por tu nombre real
en un lenguaje deshojado que no entiendo.
Es que el universo te conoce desde siempre
y yo apenas vengo de desconocerte
con mis apenas ojos y mis torpes intenciones:
Ya era un beso tu proyecto de boca
que curvaba el aire y enredaba las olas.
Ahora que puedo lamer tu cantidad
de relámpago reunido
en el racimo de exactitud de tus labios,
espero tu principio sobre mi piel final.
la grenetina de un aroma
que recién cuajó en tus pliegues
su antiguo temblor de rosa.
En tu semblante persiste
el rastro de un gesto de soledad infinita
que se probó cada resplandor
antes de afirmar en tu rostro su estela dormida.
Te desmaquillas frente al espejo
y tus ojos señalan en el fondo lejano
un girasol de pestañas de fuego
que con un dedo levantado
desde otro tiempo, ayer o mañana,
también apunta al rasgo solar de tu mirada
y te llama por tu nombre real
en un lenguaje deshojado que no entiendo.
Es que el universo te conoce desde siempre
y yo apenas vengo de desconocerte
con mis apenas ojos y mis torpes intenciones:
Ya era un beso tu proyecto de boca
que curvaba el aire y enredaba las olas.
Ahora que puedo lamer tu cantidad
de relámpago reunido
en el racimo de exactitud de tus labios,
espero tu principio sobre mi piel final.
10 de octubre de 2013