César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una pieza de ajedrez cuadro adelante
estática entre las aves y el miedo.
En-cadenas mohosas cuello, manos los tobillos
Cuadro hacia atrás hundida, sombras,
el terror, el animal que derriba y come.
Mismísimo corazón duro del odio.
Blanco y negro en el tablero
Blanco criminal negro de muerte
Blanco de la sal en el fondo del río
Blanco esclerótico de bala enfundada en el cráneo
Blanco del más nunca
Negro
Del frío
Del aire comprimido en sangre y excrementos
De la semidesnudez y los harapos mugrientos
Del no veo y no veo y no grito y no veo y no veo
Del algo maldito qué llevarse a la boca
la rata invisible que te muerde el ápice del alma.
Una pieza de ajedrez con sexo
Se la usa por las noches, las mañanas
de vuelta al foso
y se le muestra la muerte como remedio
para la tortura
Un animal cazado, que no se come.
Una pieza escondida en el tablero para presionar al rey del otro reino
Extorsión siempre
Sin piedad, sin compasión
La guerra es guerra la muerte
Una herramienta.
Una sola y simple pieza de ajedrez
que ama sin poder hacer nada
a la orilla vil del precipicio.
Al borde de la nada dolorosa
Aviesa, absurda.
Malditos todos los tableros de ajedrez humanos
malditos quienes los fabrican. Quienes consumen sadismo y juegan
juegan, juegan...
estática entre las aves y el miedo.
En-cadenas mohosas cuello, manos los tobillos
Cuadro hacia atrás hundida, sombras,
el terror, el animal que derriba y come.
Mismísimo corazón duro del odio.
Blanco y negro en el tablero
Blanco criminal negro de muerte
Blanco de la sal en el fondo del río
Blanco esclerótico de bala enfundada en el cráneo
Blanco del más nunca
Negro
Del frío
Del aire comprimido en sangre y excrementos
De la semidesnudez y los harapos mugrientos
Del no veo y no veo y no grito y no veo y no veo
Del algo maldito qué llevarse a la boca
la rata invisible que te muerde el ápice del alma.
Una pieza de ajedrez con sexo
Se la usa por las noches, las mañanas
de vuelta al foso
y se le muestra la muerte como remedio
para la tortura
Un animal cazado, que no se come.
Una pieza escondida en el tablero para presionar al rey del otro reino
Extorsión siempre
Sin piedad, sin compasión
La guerra es guerra la muerte
Una herramienta.
Una sola y simple pieza de ajedrez
que ama sin poder hacer nada
a la orilla vil del precipicio.
Al borde de la nada dolorosa
Aviesa, absurda.
Malditos todos los tableros de ajedrez humanos
malditos quienes los fabrican. Quienes consumen sadismo y juegan
juegan, juegan...
Junio y exijo libertad para la que está encerrada y en cadenas. /2015/ César Guevara
Última edición: