Pingajo

Ave Gar

Poeta recién llegado
Nadie zurce ni remenda
cuando piensa desechar,
tampoco nadie lava lo
que pronto irá a tirar.

Las luces frías de la
tarde parecen caer sobre
las bolsas de basura
que abundan la ciudad

y mis hilos crepitan
al lado del río, que-
mándose en secreto,
hasta las cenizas.

Vuelto negro, como
arena carbón, las par-
tículas van a parar
al agua de la acequia

o a algún mar que
ahogará la memoria
de la materia que fui
y que ahora poca es.

Nadie recoge la basura
para usarla como bien,
todo apesta, todo se
diluye y se devuelve

a su faz. Nadie parece
preocupado por las mi-
serias que abandonó
anoche cerca al auto

de basura, o cerca del
contenedor sucio de la
calle Lamento. Nadie
me buscará, solo el

frío y el viento.
Soy entonces ahora,
el relleno de la nada,
el santo al que nadie

reza.
 
Última edición:

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba