pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te espero sin defensas
sin los tesoros escondidos
y sin poner resistencia.
Asalta mi piel con besos
y con tu espada marca mi alma,
no dejes ningún sentido a salvo
y gobierna mi carne con calma.
No hay guardia que te frene
a llevarme a tus tierras,
en tu cielo subiré sincera,
en tus valles seré hembra fiera.
Triunfo entre gemidos retumba
y el sudor con dulzura nos baña,
dentro de mis aguas inundas
los deseos que a tu espalda arañan.
Gritos de gloria al cielo recitados
entre respiración aturdida,
temblorosa bajo tu piel rendida
el corazón con júbilo palpita.
Eres aquel pirata de mirada callada
que sin pretender asaltó mi pecho,
con las manos llenas de caricias
todo mi llanto ha deshecho.
Ven mi pirata a ser rey en mi reino
y cada noche a la luna aullemos,
en tu piel yo me pierdo
y en tus suspiros vuelvo.
Eres el pirata leal con fuego
que en cada encuentro da el alma,
de mendiga me volvió dama
y servicial acudes a mis ruegos.
Mi pirata nocturno ven,
¡no tardes!.
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