Libertad, ¿ Dónde guardas tu camino
de risas, de deseos y palabras
limpias cual agua pura que nos llena
de vida a cada beso de alborada?
¿Cuántas vidas se ha de cobrar el sino
como si de una deuda se tratara
alzando al frío cielo la canción
triste a una quimera deseada?
¿Dónde estás si al ocaso corre el viento
y al suelo desfallece la mirada
y la sed, es un agua de penurias
que madura en las bocas ya sin ganas?
¿Acaso, tus pupilas no disciernen
con claridad las risas de las lágrimas
en las noches oscuras donde el hombre,
ya sin fuerza, al destino entrega el alma?
Bajo el aire azulado, la luz hace
del llanto de la pena la esperanza,
pero al llegar la noche, la tristeza,
tiene escenas hundiéndose en nostalgia.
Llevamos en las venas, la pasión
hambrienta del que sueña tu mirada,
tu pureza de madre cuyo aliento
salvaguarda el blancor de la biznaga.
Eco eres del deseo, fuente de
grito y llanto, vocablo que sin alma,
agoniza en los brazos de la niebla
con la sustancia rota y fracasada.
Eres tierra y semilla que despierta
ilusiones, pasiones en gargantas.
Libertad, ¿Dónde guardas tu camino
florecido de vivas rosas blancas?