GABRIEL GUILLERMO
Poeta recién llegado
La versión
más explícita
del mundo
no necesita
metáforas:
se dice con la misma voz
con la que pedimos pan,
con la que preguntamos la hora,
con la que fingimos que todo sigue igual.
Y que la conciencia
se haga cargo
de todos los rubros:
del miedo a no ser,
del cansancio que no se confiesa,
de la alegría que se esconde,
del deseo que no se atreve,
de la nada que nos ronda.
La versión
más explícita
del mundo
es esta:
vivir con la certeza de lo efímero,
hablar con la voz de siempre,
sabiendo que,
en silencio,
todo
se nos
escapa.
más explícita
del mundo
no necesita
metáforas:
se dice con la misma voz
con la que pedimos pan,
con la que preguntamos la hora,
con la que fingimos que todo sigue igual.
Y que la conciencia
se haga cargo
de todos los rubros:
del miedo a no ser,
del cansancio que no se confiesa,
de la alegría que se esconde,
del deseo que no se atreve,
de la nada que nos ronda.
La versión
más explícita
del mundo
es esta:
vivir con la certeza de lo efímero,
hablar con la voz de siempre,
sabiendo que,
en silencio,
todo
se nos
escapa.