Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
De la cárcel de mi boca un reo
Absuelto en su caballo alado respira libertad de mariposa y su cabeza de fuego hierve como incendio forestal.
Un torrente de lava lleva la huella del trueno a la Pompeya agitada ¿Dónde vivimos? En el infierno o en
el crisol que purifica nuestras plumas blancas e incinera el asabache crepitar de un pecho no arrepentido. Arde...! Arde sin reparo. Esta noche cubrirá en cenizas a los que miran y a los árboles bajo tierra llenos de ojos cerrados
Se oyen cantos de sirenas y pequeños duendecillos huyendo del beso incandescente.
Serpientes de fuego escupiendo hollin de mujeres de sal con miel destilando de sus ojos.
El ollin remueve y parte en dos a la chacra que germina sufrimiento y suben de las mazmorras perros alados y gatos en sombrillas cubriendo sus botas del beso del Vesubio Napolitano.
Absuelto en su caballo alado respira libertad de mariposa y su cabeza de fuego hierve como incendio forestal.
Un torrente de lava lleva la huella del trueno a la Pompeya agitada ¿Dónde vivimos? En el infierno o en
el crisol que purifica nuestras plumas blancas e incinera el asabache crepitar de un pecho no arrepentido. Arde...! Arde sin reparo. Esta noche cubrirá en cenizas a los que miran y a los árboles bajo tierra llenos de ojos cerrados
Se oyen cantos de sirenas y pequeños duendecillos huyendo del beso incandescente.
Serpientes de fuego escupiendo hollin de mujeres de sal con miel destilando de sus ojos.
El ollin remueve y parte en dos a la chacra que germina sufrimiento y suben de las mazmorras perros alados y gatos en sombrillas cubriendo sus botas del beso del Vesubio Napolitano.
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