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Por las calles de tu pueblo

Alfredo Grajales Sosa

Poeta que considera el portal su segunda casa
Ir tomados de la mano
por las calles como antaño
del pueblo que tanto extraño
y del que estoy tan lejano.
Al mismo tiempo cercano
porque vive en mi recuerdo
en el pensamiento pierdo
los momentos no tan gratos
de sucesos inmediatos
con los cuales no concuerdo.

Caminar por la plazuela
como tanto caminamos
amarnos siempre juramos
de camino hacia la escuela.
Al futuro sin cautela
muchas veces asomamos
cada vez que nos besamos
sin importar el presente
ni el murmullo de la gente
al saber que nos gustamos.

Torre de la iglesia aquella
que vio la primera vez
en que acaricié la tez
de mi querida doncella.
Entre todas la más bella
que el corazón me robara
y que por siempre anidara
apacible entre mi pecho
plenamente satisfecho
de que esa joven lo amara.

El primer beso de amor
que en esa torre nos dimos
esa tarde que subimos
y aceptaste con temor.
De tus labios el sabor
aún recuerdan los míos
y sienten también los bríos
de tu cuerpo tembloroso
momento maravilloso
que llenó nuestros vacíos.

Esa tarde fue testigo
que naciera aquel amor
y nuestro padre y señor
nos cubriera con su abrigo.
Pues para siempre conmigo
arraigada en mi memoria
permanece aquella historia
de ese amor que compartimos
y los besos que nos dimos
nos llevaron a la gloria.

Siempre llevaré adherido
a ese pueblo pintoresco
al que eterno le agradezco
por haberte conocido.
Al creador solo le pido
que mi memoria no falle
hicimos nuestra una calle
en nuestra época dorada
tú lucías sonrojada
si iba ceñido a tu talle.
 
Última edición:
Ir tomados de la mano
por las calles como antaño
del pueblo que tanto extraño
y del que estoy tan lejano.
Al mismo tiempo cercano
porque vive en mi recuerdo,
en el pensamiento pierdo
los momentos no tan gratos,
esos instantes ingratos
con los cuales no concuerdo.


Caminar por la plazuela
como tanto caminamos,
amarnos siempre juramos
de camino hacia la escuela.
Al futuro sin cautela
muchas veces asomamos
cada vez que nos besamos
sin importar el presente,
ni el murmullo de la gente
al tomarte de las manos.


Torre de la iglesia aquella
que vio la primera vez
en que acaricié la tez
de mi querida doncella.
Entre todas la más bella
que el corazón me robara
y que por siempre anidara
apasible entre mi pecho,
plenamente satisfecho
de que esa joven lo amara.

El primer beso de amor
que en esa torre nos dimos
esa tarde que subimos
lo recuerdo con fervor.
De tus labios el sabor
aún recuerdan los míos
y sienten también los bríos
de tu cuerpo tembloroso,
momento maravilloso:
que rozaron con los míos.

Esa tarde fue testigo
que naciera nuestro amor
nuestro gran padre y señor
quien nos cubrió con su abrigo.
Pues para siempre conmigo
arraigada en mi memoria
permanece aquella historia
de ese amor que compartimos
y en cada beso sentimos:
nos llevara hasta la gloria.

Siempre llevaré adherido
ese pueblo pintoresco
al que eterno le agradezco
por haberte conocido.
Y por haber compartido
con nosotros a detalle,
nos regalara una calle
en nuestra época dorada
que lucias enamorada:
e iba ceñido a tu talle.
Unos bellos recuerdos, y más ese placer de andar tomados de la mano, sin dudas una gran época.
Usted siempre contagia con su buena energía y calidad literaria a nuestros corazones.

Le saludo y abrazo desde mi humilde Habana
 
Unos bellos recuerdos, y más ese placer de andar tomados de la mano, sin dudas una gran época.
Usted siempre contagia con su buena energía y calidad literaria a nuestros corazones.

Le saludo y abrazo desde mi humilde Habana

Unos hermosos recuerdos de mi tortuosa adolescencia. Eso de caminar tomados de la mano
parece que ya no lo acostumbran las parejas actuales.
Talvez sea la simpleza de mis palabras, lo que haga de más fácil interpretación su contenido.
Te agradezco infinitamente, que hayas rescatado este poema, saludos siempre cordiales
hasta tu bella ciudad capital, La Habana, en nuestra hermana Cuba.
Un abrazo
 
Ir tomados de la mano
por las calles como antaño
del pueblo que tanto extraño
y del que estoy tan lejano.
Al mismo tiempo cercano
porque vive en mi recuerdo
en el pensamiento pierdo
los momentos no tan gratos
de sucesos inmediatos
con los cuales no concuerdo.

Caminar por la plazuela
como tanto caminamos
amarnos siempre juramos
de camino hacia la escuela.
Al futuro sin cautela
muchas veces asomamos
cada vez que nos besamos
sin importar el presente
ni el murmullo de la gente
al saber que nos gustamos.

Torre de la iglesia aquella
que vio la primera vez
en que acaricié la tez
de mi querida doncella.
Entre todas la más bella
que el corazón me robara
y que por siempre anidara
apacible entre mi pecho
plenamente satisfecho
de que esa joven lo amara.

El primer beso de amor
que en esa torre nos dimos
esa tarde que subimos
y aceptaste con temor.
De tus labios el sabor
aún recuerdan los míos
y sienten también los bríos
de tu cuerpo tembloroso
momento maravilloso
que llenó nuestros vacíos.

Esa tarde fue testigo
que naciera aquel amor
y nuestro padre y señor
nos cubriera con su abrigo.
Pues para siempre conmigo
arraigada en mi memoria
permanece aquella historia
de ese amor que compartimos
y los besos que nos dimos
nos llevaron a la gloria.

Siempre llevaré adherido
a ese pueblo pintoresco
al que eterno le agradezco
por haberte conocido.
Al creador solo le pido
que mi memoria no falle
hicimos nuestra una calle
en nuestra época dorada
tú lucías sonrojada
si iba ceñido a tu talle.

El volver a rememorar recuerdos y visitar los lugares que nos marcaron en ciertos momentos de nuestras vidas. Es algo que reconforta y que a medida que pasa la vida desearíamos regresar y volver a vivir.
Un placer siempre visitar su espacio poético amigo Alfredo.
Siempre un fuerte abrazo desde los poéticos cielos de este halcon.

 
El volver a rememorar recuerdos y visitar los lugares que nos marcaron en ciertos momentos de nuestras vidas. Es algo que reconforta y que a medida que pasa la vida desearíamos regresar y volver a vivir.
Un placer siempre visitar su espacio poético amigo Alfredo.
Siempre un fuerte abrazo desde los poéticos cielos de este halcon.


Claro que sí, volver a caminar por los parques en que solíamos hacerlo en nuestra adolescencia, trae a la mente
algunos recuerdos gratos, y otros no tanto. Pero volver a ver y platicar con personas que conociste en otros lugares
siempre es reconfortante para el alma.
Saludos cordiales hasta el cielo donde magistralmente vuelas
 
Ir tomados de la mano
por las calles como antaño
del pueblo que tanto extraño
y del que estoy tan lejano.
Al mismo tiempo cercano
porque vive en mi recuerdo
en el pensamiento pierdo
los momentos no tan gratos
de sucesos inmediatos
con los cuales no concuerdo.

Caminar por la plazuela
como tanto caminamos
amarnos siempre juramos
de camino hacia la escuela.
Al futuro sin cautela
muchas veces asomamos
cada vez que nos besamos
sin importar el presente
ni el murmullo de la gente
al saber que nos gustamos.

Torre de la iglesia aquella
que vio la primera vez
en que acaricié la tez
de mi querida doncella.
Entre todas la más bella
que el corazón me robara
y que por siempre anidara
apacible entre mi pecho
plenamente satisfecho
de que esa joven lo amara.

El primer beso de amor
que en esa torre nos dimos
esa tarde que subimos
y aceptaste con temor.
De tus labios el sabor
aún recuerdan los míos
y sienten también los bríos
de tu cuerpo tembloroso
momento maravilloso
que llenó nuestros vacíos.

Esa tarde fue testigo
que naciera aquel amor
y nuestro padre y señor
nos cubriera con su abrigo.
Pues para siempre conmigo
arraigada en mi memoria
permanece aquella historia
de ese amor que compartimos
y los besos que nos dimos
nos llevaron a la gloria.

Siempre llevaré adherido
a ese pueblo pintoresco
al que eterno le agradezco
por haberte conocido.
Al creador solo le pido
que mi memoria no falle
hicimos nuestra una calle
en nuestra época dorada
tú lucías sonrojada
si iba ceñido a tu talle.
Gratos momentos que atrapa la memoria. Muy buenas!
Abrazo.
 
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