¿Por qué él?

Nada Vratovic

Poeta recién llegado
Porque sus ojos reflejan el capricho de dioses primigenios;
su inmortalidad, su etérea melancolía y su gloria olvidada.
Porque su voz son esas deidades, aferradas a su garganta
como serpientes, abrazándose para no perderse en el tiempo.

Porque sus labios son rosas sin mácula que tiemblan en mis sueños
al despojarse de su aparente pureza y hacerse aún más hermosas.
Su recuerdo corrompe cada resquicio de mi existencia rota,
porque su aroma lleva grabada la profanación de los Cielos.

Siento cómo esta adoración deprava dulcemente mi cordura
y cómo mi cuerpo se somete a la santidad de su perfección.
Me convierto en una sacerdotisa que se consagra a su Dios:
mi lengua pronuncia salmos que se deshacen en su cintura,

mis dientes tallan en su piel evangelios paganos y doctrinas
para ensalzarlo. Y de su boca bebo el anhelo de las deidades
hastiadas que aún palpitan en su mirada de tierra, miel y mares.
Deshazte, amor, del yugo celestial y dejemos que la agonía

nos alcance. He profanado este sagrado altar de carne e inocencia,
pero no temo mi expiación, pues he encontrado el Paraíso en la Tierra.
 
Porque sus ojos reflejan el capricho de dioses primigenios;
su inmortalidad, su etérea melancolía y su gloria olvidada.
Porque su voz son esas deidades, aferradas a su garganta
como serpientes, abrazándose para no perderse en el tiempo.

Porque sus labios son rosas sin mácula que tiemblan en mis sueños
al despojarse de su aparente pureza y hacerse aún más hermosas.
Su recuerdo corrompe cada resquicio de mi existencia rota,
porque su aroma lleva grabada la profanación de los Cielos.

Siento cómo esta adoración deprava dulcemente mi cordura
y cómo mi cuerpo se somete a la santidad de su perfección.
Me convierto en una sacerdotisa que se consagra a su Dios:
mi lengua pronuncia salmos que se deshacen en su cintura,

mis dientes tallan en su piel evangelios paganos y doctrinas
para ensalzarlo. Y de su boca bebo el anhelo de las deidades
hastiadas que aún palpitan en su mirada de tierra, miel y mares.
Deshazte, amor, del yugo celestial y dejemos que la agonía

nos alcance. He profanado este sagrado altar de carne e inocencia,
pero no temo mi expiación, pues he encontrado el Paraíso en la Tierra.




Estimada Nada, cuanto amor hay en tus letras, todo una belleza, realmente me ha llegado muy profundamente.


Primera vez que te leo, pero siento mucha madera en tus versos.

Felicitaciones, un fuerte abrazo y sigue así.Bendiciones.



Hector Alberto Villarruel.
 
Me parece genial tu tema. Va cayendo en su propio abismo entre perfectas metáforas y paralelismos bíblicos. Depravación dentro de la más bella pureza. Hay quien cree que no es posible. Perfectas tus ideas y desarrollo. Te dejo un matiz de reflexión. Un abrazo cálido.

¿Por qué alguien lleva grabada la profanación de los cielos?
"Veneraron y rindieron servicio sagrado a la creación, mas bien que a aquel que la creó" Rom 1:25
 

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