Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aquel jardín tan florido
luce triste y desolado,
pues las aves han volado
a otro con más colorido.
Le regalaste tu olvido
al lugar que te albergaba,
que alimento procuraba
entre flores de amapolas,
están olvidadas, solas
ya no te importaron nada.
Partiste con la mirada
puesta en otros horizontes,
volaste sobre los montes
donde tenias tu morada.
Como si fuera borrada
mi imagen de tu memoria,
como un ave migratoria
abandonaste a tu nido,
lo dejaste en el olvido
cual envoltura mortuoria.
Vas camino hacia la gloria
por tu intento de olvidarme,
en tu pasado enterrarme
como una trágica historia.
Me lanzaste hacia la escoria
igual que un ser nauseabundo,
permanezco moribundo
con poco de buena suerte:
Dios me conceda la muerte
para dejar este mundo.
luce triste y desolado,
pues las aves han volado
a otro con más colorido.
Le regalaste tu olvido
al lugar que te albergaba,
que alimento procuraba
entre flores de amapolas,
están olvidadas, solas
ya no te importaron nada.
Partiste con la mirada
puesta en otros horizontes,
volaste sobre los montes
donde tenias tu morada.
Como si fuera borrada
mi imagen de tu memoria,
como un ave migratoria
abandonaste a tu nido,
lo dejaste en el olvido
cual envoltura mortuoria.
Vas camino hacia la gloria
por tu intento de olvidarme,
en tu pasado enterrarme
como una trágica historia.
Me lanzaste hacia la escoria
igual que un ser nauseabundo,
permanezco moribundo
con poco de buena suerte:
Dios me conceda la muerte
para dejar este mundo.
Última edición: