De la virtud oí siquiera bien
por el molesto ruido en mis cadenas
que al arrastrar su peso y mis condenas
me impide cada intento de otro amén.
El vicio vino anoche, dijo: "ven,
he visto que corrupto no te frenas,
puedo ser tu mentor y tu mecenas
a cambio de una marca en cada sien"
Si he de pactar, será por una flor
a poco de tallar y en un dosel
robada como sueño de vapor
que toma la uña rota por cincel
y aprende a convivir con el dolor
que apenas se sostiene en un papel.
Última edición: