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Porque el amor perdura

marinof

Poeta adicto al portal
Mis ojos en sus ojos, en medio, la amargura
y en su última palabra, el mundo detenido.
Después, volverme solo, solo...y el olvido
como un cuervo del tiempo, rondaba en su cintura.

Qué pasó aquella tarde?, no sé, fue tan oscura
la hora del adiós, que ya ni la recuerdo.
Tal vez yo fui inconciente, creyendo que era cuerdo,
quizás ella fue justa o demasiado dura.

Lo cierto es que esa tarde, cayó desde la altura
el amor que subimos, trepados a la infancia.
Y nos hicimos grandes, sabiendo a la distancia
que no existe renuncia, cuando el amor se jura.

Después, yo no fui un santo, ni ella fue tan pura,
nos teñimos de invierno, perdiendo primavera.
Y al son de una canción, una tarde cualquiera,
me encontró y la encontré...porque el amor perdura.

Marino Fabianesi
 
Última edición:
Mis ojos en sus ojos, en medio, la amargura
y en su última palabra, el mundo detenido.
después, volverme solo, solo...y el olvido
como un cuervo del tiempo, posado en su cintura.

Qué pasó aquella tarde?, no sé, fue tan oscura
la hora del adiós, que ya ni la recuerdo.
tal vez yo fui inconciente o demasiado cuerdo,
quizás ella fue justa o demasiado dura.

Lo cierto es que esa tarde, cayó desde la altura
el amor que subimos, trepados a la infancia.
y nos hicimos grandes, sabiendo a la distancia
que no existe renuncia, cuando el amor se jura.

Después, yo no fui un santo, ni ella fue tan pura,
nos teñimos de invierno, perdiendo primavera.
Y al son de una canción, una tarde cualquiera,
me encontró y la encontré...porque el amor perdura.

Marino Fabianesi


Hermoso poema, me encantó tu historia, especialmente el final.

Estrellas en tu fimamento poeta

Saludos
 
Mis ojos en sus ojos, en medio, la amargura

y en su última palabra, el mundo detenido.
después, volverme solo, solo...y el olvido
como un cuervo del tiempo, posado en su cintura.

Qué pasó aquella tarde?, no sé, fue tan oscura
la hora del adiós, que ya ni la recuerdo.
tal vez yo fui inconciente o demasiado cuerdo,
quizás ella fue justa o demasiado dura.

Lo cierto es que esa tarde, cayó desde la altura
el amor que subimos, trepados a la infancia.
y nos hicimos grandes, sabiendo a la distancia
que no existe renuncia, cuando el amor se jura.

Después, yo no fui un santo, ni ella fue tan pura,
nos teñimos de invierno, perdiendo primavera.
Y al son de una canción, una tarde cualquiera,
me encontró y la encontré...porque el amor perdura.


Marino Fabianesi



mee encanto tuu poema los sentiimiientos qe entreggas es taan hermoso y duulce y sobree todo me a guustado tuu fiinal tan siimple y bello.....




"dejarsee maravillar por laas peqeñeses de la viida, admiirar los iinfortuniios deel amor y entregaarse al amor siin veer al pasado eso es viiviir en la feliiciidad"
 
Gracias DeVo, es un gran halago tenerte de visita, cada comentario tuyo, es un impulso a seguir escribiendo.
Un abrazo...Marino.
 

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