PROFANACIÓN DE LA NOCHE
Vientre terso aromado con la brisa de un ocaso
que es ya fuego.
Yaces sobre la colina que es tu propio cuerpo
y yo reposo enredado en tus cabellos
Diosa en visita de urgencia desprendida del hálito del Parnaso
llegas hasta mis rocas puntiagudas
y me ofreces la fragancia que siempre me fue negada.
Oh mi vestal envuelta en hojas de hiedra
es tu caricia la sombra de mi dicha.
Eres la más humilde de las obsesiones que aderezan mi soñar
eres la oración que me merezco.
(porque al fin eres creación mía)
Vaso de lujuria y reverbero de las últimas hogueras
que encendieron los vencedores.
Cuerpo de sangre y obleas de silencio carnación decolorada
por el deseo y el anhelo
Cáliz como ofertorio o nube preñada de majestad que disuelve
las lóbregas cavernas de lo humano.
Sátiro soy y te persigo.
Eres el material de mi impudicia diosa de mis paraísos perdidos
tus labios son como la barca sobre la que cruzaré la Estigia
para perderme definitivamente en tus axilas
que son bosque donde anidan mis más queridos monstruos.
Te venero en la noche profanada diosa
mientras mi cuerpo se ahonda como roca o torrente hacia el Averno.
Vientre terso aromado con la brisa de un ocaso
que es ya fuego.
Yaces sobre la colina que es tu propio cuerpo
y yo reposo enredado en tus cabellos
Diosa en visita de urgencia desprendida del hálito del Parnaso
llegas hasta mis rocas puntiagudas
y me ofreces la fragancia que siempre me fue negada.
Oh mi vestal envuelta en hojas de hiedra
es tu caricia la sombra de mi dicha.
Eres la más humilde de las obsesiones que aderezan mi soñar
eres la oración que me merezco.
(porque al fin eres creación mía)
Vaso de lujuria y reverbero de las últimas hogueras
que encendieron los vencedores.
Cuerpo de sangre y obleas de silencio carnación decolorada
por el deseo y el anhelo
Cáliz como ofertorio o nube preñada de majestad que disuelve
las lóbregas cavernas de lo humano.
Sátiro soy y te persigo.
Eres el material de mi impudicia diosa de mis paraísos perdidos
tus labios son como la barca sobre la que cruzaré la Estigia
para perderme definitivamente en tus axilas
que son bosque donde anidan mis más queridos monstruos.
Te venero en la noche profanada diosa
mientras mi cuerpo se ahonda como roca o torrente hacia el Averno.