Marcos
Poeta adicto al portal
Bastaba un manojo
de palabras bonitas
para que te mírase
como girasol.
Dos ojos fijos
como estrellas infinitas,
que con sólo mirarme
me enternecieran el corazón.
Rompí cerrojos,
las verjas que me encerraban,
salí corriendo hacia los brazos
que me esperaban.
Y ahí estabas
embelleciendo la sala,
No veía el mundo...
debajo de tus alas.
(...)
de palabras bonitas
para que te mírase
como girasol.
Dos ojos fijos
como estrellas infinitas,
que con sólo mirarme
me enternecieran el corazón.
Rompí cerrojos,
las verjas que me encerraban,
salí corriendo hacia los brazos
que me esperaban.
Y ahí estabas
embelleciendo la sala,
No veía el mundo...
debajo de tus alas.
(...)