Ines Peiroti
Poeta recién llegado
Debes saber algo:
Si puedes verme…
Mientras escribo,
en un arrebato de mis dedos
lo que me atrevo a llamar versos,
y éstos, no son más,
que un esbozo de los sentimientos
de una romántica soñadora;
puede que me encuentres
encerrada en un témpano de cristal,
esperando el reflejo de tus ojos.
Debes saber, que si tu mirada
me prestara su dulce atención...
Puede que sea para mí,
como una antorcha ancestral
que derrita mi endeble corazón.
Ahora bien:
Si no puedes verme,
si tus ojos no van a iluminarme…
Puede que los míos
sean cenizas transparentes
y que por mirarte tanto
mis quemados dedos se congelen
y ya no vuelvan a escribirte.
Puede que no vuelvan a exponer otra cosa
que el auxilio del viento a mi silencio,
el socorro de una lágrima de lluvia,
y el suspiro, acurrucado y escondido
de una romántica soñadora
que se incendió y se congeló…
Buscando tu mirada.
Si puedes verme…
Mientras escribo,
en un arrebato de mis dedos
lo que me atrevo a llamar versos,
y éstos, no son más,
que un esbozo de los sentimientos
de una romántica soñadora;
puede que me encuentres
encerrada en un témpano de cristal,
esperando el reflejo de tus ojos.
Debes saber, que si tu mirada
me prestara su dulce atención...
Puede que sea para mí,
como una antorcha ancestral
que derrita mi endeble corazón.
Ahora bien:
Si no puedes verme,
si tus ojos no van a iluminarme…
Puede que los míos
sean cenizas transparentes
y que por mirarte tanto
mis quemados dedos se congelen
y ya no vuelvan a escribirte.
Puede que no vuelvan a exponer otra cosa
que el auxilio del viento a mi silencio,
el socorro de una lágrima de lluvia,
y el suspiro, acurrucado y escondido
de una romántica soñadora
que se incendió y se congeló…
Buscando tu mirada.
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