Cecilya
Cecy
No me asfixia, no me invade, jamás me agobia
él es un gran gestor de la libertad como ofrenda
y confía
porque elijo a diario detenerme en su puerto de paz.
Tienen sus modos el manejo sabio
la inteligencia que adquirió de su maestro, el tiempo.
Decidió navegar mis horas de estrellas
mis ríos de luna y mística plenitud
también el oleaje de mis aguas sin brillo
mis trayectos grises, las rutas del llanto.
Como un ángel sin cielo, hombre de la tierra
en nuestra tierra
se dedicó a cultivar
esa flor preciada del abrazo justo
el beso de flamas, el roce en la frente…
Me abrigó con el manto gentil del respeto
del silencio
para acompañarme en poesía y palabra
para leerme
para entenderme
para cuidarme en los hechos.
Por tantas cosas lo amo…
por todo esto, lo quiero.
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