Pilaresther
Poeta adicto al portal
Sin duda
el amanecer sacude a todo brazo
mis insoportables muslos
mis párpados a medias,
desde que no está
navego en otro mundo.
Hastiado de tanta ropa
mustia,
abandonada,
el sillón de mi cuarto
enseña su sonrisa amarga,
los zapatos
con tan poco camino y guarida oscura
se apretujan entre si,mi cocina se empolva como mueble viejo
preguntándose
qué ha sido del tibio resguardo
de sus dos amos.
A quién oculto mi insomnio,
a quién mi próximo suicidio,
si hay una distancia que no es mía
y nada puedo hacer
ando sin alas y descalza,
desde aquella noche terca
en que se esfumó su espalda
aún advierto ese silencio.
Quién puede sentarse a mi lado
y oír pacientemente
todo y cuanto he escrito
desde que ando a solas conmigo.
Quién imagina,
que me derriban escondidos silencios
y que cuán difícil es
regresarse a uno mismo.
Ya se que después de tanta ausencia
su cuerpo no debería dormir en mis sueños
ni su piel de marea alta
respirar silenciosa sobre el lomo de mi cama,
debí haber arrojado su nombre.
el amanecer sacude a todo brazo
mis insoportables muslos
mis párpados a medias,
desde que no está
navego en otro mundo.
Hastiado de tanta ropa
mustia,
abandonada,
el sillón de mi cuarto
enseña su sonrisa amarga,
los zapatos
con tan poco camino y guarida oscura
se apretujan entre si,mi cocina se empolva como mueble viejo
preguntándose
qué ha sido del tibio resguardo
de sus dos amos.
A quién oculto mi insomnio,
a quién mi próximo suicidio,
si hay una distancia que no es mía
y nada puedo hacer
ando sin alas y descalza,
desde aquella noche terca
en que se esfumó su espalda
aún advierto ese silencio.
Quién puede sentarse a mi lado
y oír pacientemente
todo y cuanto he escrito
desde que ando a solas conmigo.
Quién imagina,
que me derriban escondidos silencios
y que cuán difícil es
regresarse a uno mismo.
Ya se que después de tanta ausencia
su cuerpo no debería dormir en mis sueños
ni su piel de marea alta
respirar silenciosa sobre el lomo de mi cama,
debí haber arrojado su nombre.
Última edición: