¿Qué palabra...?

Sorciere

Poeta recién llegado
¿Qué palabra…?

¿Qué palabra, heraldo de los volcanes
es esa que tornasola tus selváticas comisuras?

Será, al menos…
El fuego, aún, que por vorágines
mantiene vivos mis pies ágiles.

Aquí me tiento, azorado, oyéndola
en el escarmiento de su fugacidad;
una caricia tan aterida, sintiéndola
estoy prendado de su caducidad.

¿Qué palabra, ermitaño de montañas
es la que aterriza tu mente a los yermos?

Es, tan ancha y precisa…
En ella vuelan delirios, alondras
perturbadas por el sonido de sus rondas.

Tantos cielos azules que admirar
y ninguno atraviesa los recuerdos
Tantas esperanzas que albergar
y todas flotan vagas en mis entuertos.

Mis hojas se estremecen en el vacío
¡Ay, el yugo del futuro yace muerto!
¡Ay, me pesa el corazón de tanto brío!

¡Amor…!
Incluso el leve pálpito de tu voz en trechos
bastan para vencer la hojarasca de mi pecho.
 
Wooooowww, qué versos!!, me encantó esa casi inperceptible ansiedad con la que sueltas el corazón a escribir, transmites esa emoción que sientes tan solo por escuchar al ser amado, un enorme placer leerte, besos.
 
Wooooowww, qué versos!!, me encantó esa casi inperceptible ansiedad con la que sueltas el corazón a escribir, transmites esa emoción que sientes tan solo por escuchar al ser amado, un enorme placer leerte, besos.
Te agradezco, Mariposa, por tu viaje hasta mis letras. Me alegro de que te haya gustado, un beso para ti de vuelta.
 
¿Qué palabra…?

¿Qué palabra, heraldo de los volcanes
es esa que tornasola tus selváticas comisuras?

Será, al menos…
El fuego, aún, que por vorágines
mantiene vivos mis pies ágiles.

Aquí me tiento, azorado, oyéndola
en el escarmiento de su fugacidad;
una caricia tan aterida, sintiéndola
estoy prendado de su caducidad.

¿Qué palabra, ermitaño de montañas
es la que aterriza tu mente a los yermos?

Es, tan ancha y precisa…
En ella vuelan delirios, alondras
perturbadas por el sonido de sus rondas.

Tantos cielos azules que admirar
y ninguno atraviesa los recuerdos
Tantas esperanzas que albergar
y todas flotan vagas en mis entuertos.

Mis hojas se estremecen en el vacío
¡Ay, el yugo del futuro yace muerto!
¡Ay, me pesa el corazón de tanto brío!

¡Amor…!
Incluso el leve pálpito de tu voz en trechos
bastan para vencer la hojarasca de mi pecho.
Que bueno y que bello, hermosa la idea del poema, la de esa palabras casí mágica. Me ha gustado mucho amigo Sorciere. Un abrazo. Paco.
 
¿Qué palabra…?

¿Qué palabra, heraldo de los volcanes
es esa que tornasola tus selváticas comisuras?

Será, al menos…
El fuego, aún, que por vorágines
mantiene vivos mis pies ágiles.

Aquí me tiento, azorado, oyéndola
en el escarmiento de su fugacidad;
una caricia tan aterida, sintiéndola
estoy prendado de su caducidad.

¿Qué palabra, ermitaño de montañas
es la que aterriza tu mente a los yermos?

Es, tan ancha y precisa…
En ella vuelan delirios, alondras
perturbadas por el sonido de sus rondas.

Tantos cielos azules que admirar
y ninguno atraviesa los recuerdos
Tantas esperanzas que albergar
y todas flotan vagas en mis entuertos.

Mis hojas se estremecen en el vacío
¡Ay, el yugo del futuro yace muerto!
¡Ay, me pesa el corazón de tanto brío!

¡Amor…!
Incluso el leve pálpito de tu voz en trechos
bastan para vencer la hojarasca de mi pecho.
buen poema y buen sonata de tu corazón expuesto en estas letras....
saludos
 
Indiscutiblemente un poema profundo, absolutamente hermoso que hace vibrar el alma del lector, los versos son un cúmulo de sensibles y profundos sentimientos enmarcados en su exquisita obra. ¡Simplemente hermoso! Un inmenso placer disfrutar de su magistral poesía, Sorciere, reciba la más sincera felicitación y saludo.
 
¿Qué palabra…?

¿Qué palabra, heraldo de los volcanes
es esa que tornasola tus selváticas comisuras?

Será, al menos…
El fuego, aún, que por vorágines
mantiene vivos mis pies ágiles.

Aquí me tiento, azorado, oyéndola
en el escarmiento de su fugacidad;
una caricia tan aterida, sintiéndola
estoy prendado de su caducidad.

¿Qué palabra, ermitaño de montañas
es la que aterriza tu mente a los yermos?

Es, tan ancha y precisa…
En ella vuelan delirios, alondras
perturbadas por el sonido de sus rondas.

Tantos cielos azules que admirar
y ninguno atraviesa los recuerdos
Tantas esperanzas que albergar
y todas flotan vagas en mis entuertos.

Mis hojas se estremecen en el vacío
¡Ay, el yugo del futuro yace muerto!
¡Ay, me pesa el corazón de tanto brío!

¡Amor…!
Incluso el leve pálpito de tu voz en trechos
bastan para vencer la hojarasca de mi pecho.
Palpitos que emergencia de un amor que crea esas
imagenes donde reunir el germen de los sentimientos.
la obra va creando como ondas de necesidad, resortes
que confluyen en bellas imagenes. felicidades.
magnifico. luzyabsenta
 
¿Qué palabra…?

¿Qué palabra, heraldo de los volcanes
es esa que tornasola tus selváticas comisuras?

Será, al menos…
El fuego, aún, que por vorágines
mantiene vivos mis pies ágiles.

Aquí me tiento, azorado, oyéndola
en el escarmiento de su fugacidad;
una caricia tan aterida, sintiéndola
estoy prendado de su caducidad.

¿Qué palabra, ermitaño de montañas
es la que aterriza tu mente a los yermos?

Es, tan ancha y precisa…
En ella vuelan delirios, alondras
perturbadas por el sonido de sus rondas.

Tantos cielos azules que admirar
y ninguno atraviesa los recuerdos
Tantas esperanzas que albergar
y todas flotan vagas en mis entuertos.

Mis hojas se estremecen en el vacío
¡Ay, el yugo del futuro yace muerto!
¡Ay, me pesa el corazón de tanto brío!

¡Amor…!
Incluso el leve pálpito de tu voz en trechos
bastan para vencer la hojarasca de mi pecho.
Un poema que hace de la palabra un acercamiento melancólico con la musa de tu pensamiento. Muy bello este poema. Saludos cordiales.
 

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