¿QUÉ PODRÉ MOSTRARLE?
Hoy desperté y no se encendió la llama,
aquella que ilumina la consciencia,
y me puse de pie con la impaciencia
del sueño que dejé sobre la cama.
Y allí volví confiado en quien más ama,
quien posee infinita la paciencia,
el que sus puertas abre de clemencia
con el cáliz de Amor que se derrama.
Si no me enseña Él a ser paciente
conmigo mismo arando en el barbecho,
cuando no sale paralelamente
el surco de la vida bien derecho,
¿qué podría mostrarle? Solamente
un mal verso ripioso y contrahecho.
Salva Glez. Moles.
29/12/2025
Última edición: