Qué sabes tú de mares y de espumas
de las arenas negras de mi playa
qué sabes de las noches que perfumas
tú nada guardarás cuando me vaya.
Qué sabes del volcán que hay en mi pecho
ni de la fina escarcha que lo cubre
si como sombra vienes a mi lecho
y escapas cuando el alba te descubre.
Qué sabrás tú de amores, de dulzuras
de sueños, esperanzas y quimeras,
qué sabrás de las cálidas ternuras
de mis suaves y eternas primaveras.
Tú no eres el amante que he soñado
tú en nada te pareces a mi amado.
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