frank_calle
Poeta que considera el portal su segunda casa
Salgo a las calles buscando respuestas,
y siento que nunca las tendré,
porque presiento que no quiero entender la realidad,
que sería lo más simple:
tan simple como hacer “borrón y cuenta nueva”
para legalizar el pasado,
pero no puedo,
porque sería inmoral,
seria aceptar que se aplasten los principios,
que defendimos a través del tiempo.
Durante décadas la ciudad se ha ido transculturando,
carcomida, resistiendo a un temporal incierto.
Muchos fueron los factores,
pero desde nuestros ancestros,
no existió ni pobreza ni miseria
que lograra cambiar principios y honradez
por el honor de una familia,
vendiendo al peor postor,
en su literal significado,
la dignidad de un pueblo.
Pero hoy salgo a las calles de siempre,
las mismas que caminaron nuestros ancestros,
y tal parece que desde las mismas ruinas de la pobreza,
se levantan ahora nuevas residencias,
quizás como no las hubo nunca
en los barrios de los millonarios de antaño,
solo que ahora los hijos de los viejos pobres,
¡son los dueños!
¿Cómo ha sido esto posible?
Viví como me educaron,
y sé que la mayor riqueza la llevamos por dentro.
Nunca podre entender que lo ilegal,
lo deshonesto,
se legalice aceptando lo pasado,
para vivir en nuevos tiempos.
Todos queremos que la ciudad prospere,
que la pobreza se transforme honradamente en riqueza,
que se rinda homenaje a los que lo logren,
como ciudadanos dignos y honorables,
y que en cada hogar de cada calle,
la limpieza de las almas conviva con la nueva vida
en una Patria plena.
Por eso hoy salgo a caminar las viejas calles de siempre,
y no quiero comprender lo que mis ojos ven,
lo que mi pensamiento no puede explicar,
lo que la mente no acepta.
¿Acaso un Rey Midas nacido de la nada
transformo en oro la pobreza?
Aquí y allá tal parece que el pobre
se convierte en rico,
aunque la mayoría sigue quemando el cuero...
Ninguna herencia sorpresiva alcanza,
si a ella no se suman ciertos males de estos tiempos,
males que hacen más daño a los valores por los que luchamos,
que una escuela sin maestro.
Y entonces no puedo dejar de preguntarme,
de repetirme la única pregunta que en mi cerebro tengo:
¿Se puede construir un palacio en esta tierra solamente con dinero?
Si esta interrogante no queda resuelta antes de legalizar
la misteriosa casa,
los trabajadores honestos y las gentes humildes
que con su sudor han levantado la Patria,
seguirán para siempre esperando que la verdad se imponga,
y no les importará seguir con dignidad y firmeza,
quemando el cuero…
Frank Calle (14/octubre/2019)
y siento que nunca las tendré,
porque presiento que no quiero entender la realidad,
que sería lo más simple:
tan simple como hacer “borrón y cuenta nueva”
para legalizar el pasado,
pero no puedo,
porque sería inmoral,
seria aceptar que se aplasten los principios,
que defendimos a través del tiempo.
Durante décadas la ciudad se ha ido transculturando,
carcomida, resistiendo a un temporal incierto.
Muchos fueron los factores,
pero desde nuestros ancestros,
no existió ni pobreza ni miseria
que lograra cambiar principios y honradez
por el honor de una familia,
vendiendo al peor postor,
en su literal significado,
la dignidad de un pueblo.
Pero hoy salgo a las calles de siempre,
las mismas que caminaron nuestros ancestros,
y tal parece que desde las mismas ruinas de la pobreza,
se levantan ahora nuevas residencias,
quizás como no las hubo nunca
en los barrios de los millonarios de antaño,
solo que ahora los hijos de los viejos pobres,
¡son los dueños!
¿Cómo ha sido esto posible?
Viví como me educaron,
y sé que la mayor riqueza la llevamos por dentro.
Nunca podre entender que lo ilegal,
lo deshonesto,
se legalice aceptando lo pasado,
para vivir en nuevos tiempos.
Todos queremos que la ciudad prospere,
que la pobreza se transforme honradamente en riqueza,
que se rinda homenaje a los que lo logren,
como ciudadanos dignos y honorables,
y que en cada hogar de cada calle,
la limpieza de las almas conviva con la nueva vida
en una Patria plena.
Por eso hoy salgo a caminar las viejas calles de siempre,
y no quiero comprender lo que mis ojos ven,
lo que mi pensamiento no puede explicar,
lo que la mente no acepta.
¿Acaso un Rey Midas nacido de la nada
transformo en oro la pobreza?
Aquí y allá tal parece que el pobre
se convierte en rico,
aunque la mayoría sigue quemando el cuero...
Ninguna herencia sorpresiva alcanza,
si a ella no se suman ciertos males de estos tiempos,
males que hacen más daño a los valores por los que luchamos,
que una escuela sin maestro.
Y entonces no puedo dejar de preguntarme,
de repetirme la única pregunta que en mi cerebro tengo:
¿Se puede construir un palacio en esta tierra solamente con dinero?
Si esta interrogante no queda resuelta antes de legalizar
la misteriosa casa,
los trabajadores honestos y las gentes humildes
que con su sudor han levantado la Patria,
seguirán para siempre esperando que la verdad se imponga,
y no les importará seguir con dignidad y firmeza,
quemando el cuero…
Frank Calle (14/octubre/2019)
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