Dulce eco provocan tus letras en mi alma, palabras en boca de tu gran corazón que son palomas mensajeras.
Bendito alimento de tales miradas. Clama el cielo por bondades en la tierra, y benditos los seres que miran con inocencia y nuestros ojos traspasan con su calma.
Ay Lomi, eres como el agüita fresca que resbala pura de la montaña. Torrente de amor brota de tus versos.
Me complace irme a dormir saciando mi sed y mi hambre con este "pellizco" y alimentoso poema. ¡Que lluevan sonrisas iluminadas!
Alegre paz CORAZÓN y mi admiración toda.
Vidal