Una vacante dejo por las dudas
cada vez que mi yo soez no es
un símil de mis mil versiones crudas
que me acusan de ser mi propio juez.
A tu antes quise, sin haber después.
Soy la piel que de tanto en tanto mudas.
El largo paso en falso del ciempiés
y el beso apasionado de tu Judas.
Me sorprende la fuerza de tu mazo
y que a estas alturas todavía
ignores el motivo en cada trazo,
que tritures los signos de empatía
a la velocidad de un gran rechazo
en tiempos de un otoño en agonía.
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