Quietud, silencio, amor.

luis saiz

Poeta adicto al portal
Estás aquí, ahora,
a mi lado,
y no te mueves,
y no hablas,
y no lloras,
ni cantas,
ni gritas.

No dirijes la mirada,
la dejas vagar junto a la sombra,
contemplando los signos de una pregunta,
con tus pupilas fuera del círculo,
en la arena.

Sacias tu sed,
con la sed de los desiertos,
blancos.
Buscas
arañando los márgenes del aire,
tu sentir, en el umbral delicado,
de la muerte,
de la vida.

Estoy aquí, ahora,
a tu lado,
y no muevo el aire,
y el aire no me mueve,
y el silencio me calla,
y callo el silencio.
El agua cae en el agua
y la piedra contra la piedra.

El aire suave de la tarde nos eleva
sobre los tumbas,
sobre las sombras,
no nos movemos,
no hablamos,
no lloramos.
Nuestros dedos dicen de la quietud del instante
de la templanza de los labios
de la ternura que habita en tus pestañas de seda,

Te irás
me iré
Ya es hora,
ya no habrán flores distintas,


Rosa blanca.
Rosa roja,
abriendo la danza
de las dos rosas

La música ya cesa,
y con la última nota
vibraremos acompasados,
en el murmullo inaccesible
del amor que se alimenta
de los silencios depositados
en el transcurrirr de una vida.

Quietud,
silencio,
en el verso
Oh! El verso de ti
¿No escuchas, mi amor,
un rumor de pétalos, en el aire más denso?
 
Luis...
quietud que moviliza los sentidos
silencio que da voz a cada grito
amor.. que vaga entre las aristas
casi juntas... paralelas..
unidas por los segundos
con tuercas densas
con aroma a rosas...


hondo y profundo amor
melancolías arremolinadas en acrósticos ocultos y visibles en cada verso.. en cada flor en un sólo color...formado por dos matices...

un beso.. hecho de desértica arena que te acompañe
alexa;)
 
Estás aquí, ahora,
a mi lado,
y no te mueves,
y no hablas,
y no lloras,
ni cantas,
ni gritas.

No dirijes la mirada,
la dejas vagar junto a la sombra,
contemplando los signos de una pregunta,
con tus pupilas fuera del círculo,
en la arena.

Sacias tu sed,
con la sed de los desiertos,
blancos.
Buscas
arañando los márgenes del aire,
tu sentir, en el umbral delicado,
de la muerte,
de la vida.

Estoy aquí, ahora,
a tu lado,
y no muevo el aire,
y el aire no me mueve,
y el silencio me calla,
y callo el silencio.
El agua cae en el agua
y la piedra contra la piedra.

El aire suave de la tarde nos eleva
sobre los tumbas,
sobre las sombras,
no nos movemos,
no hablamos,
no lloramos.
Nuestros dedos dicen de la quietud del instante
de la templanza de los labios
de la ternura que habita en tus pestañas de seda,

Te irás
me iré
Ya es hora,
ya no habrán flores distintas,


Rosa blanca.
Rosa roja,
abriendo la danza
de las dos rosas

La música ya cesa,
y con la última nota
vibraremos acompasados,
en el murmullo inaccesible
del amor que se alimenta
de los silencios depositados
en el transcurrirr de una vida.

Quietud,
silencio,
en el verso
Oh! El verso de ti
¿No escuchas, mi amor,
un rumor de pétalos, en el aire más denso?

Precioso poema de amor, Luis, de bellas imágenes y profundidad en el decir. También yo me alegro de volver a tus versos.

Un abrazo desde mi bahía mediterránea.
 
Hola Maria, lamento que hoy no hayas tenido un buen día, seguro que sea lo que sea el motivo de tu tristeza, pasará pronto sobre tu corazón de ángel, pasará pronto y se iluminará el mundo de poesía con tu sonrisa.
Me alegra muchísimo que mis versos te hayan podido entregar un poco de quietud... Gracias a ti por eso.

Un beso grande,
y un abrazo
Luis
 
Hola Nostalgia, es maravilloso encontarte, saberte siempre en mis versos, es un placer para mí, que los hayas leido.

Un beso grande
Luis
 
Alexa..... ¡¡plop!!

Espera que me rehago... es maravilloso sentir tus versos,
como respuesta? No. Entralazando, los míos. Es maravillosos saber que has entrado dentro, muy dentro del sentir de mis versos...
Gracias, amiga, Gracias poeta, por eso.

Una flor... dos matices... de un mismo sentir...

Un beso, desde la estación de las rosas.
Luis
 
Hola Pedro, eres un amigo fiel y te lo agradezco, Gracias por todos tus paseos, por todos mis versos.

Un abrazo desde un poco más al Norte del Mediterráneo.
Luis
 
Y yo me alegro de verte, Carmen... y te diré que sí... en esa quietud que aporta la profundidad, la hondura de un amor auténtico.

Un beso Scarlata.
Luis
 
Leer estas hermosas letras y sentir una dulce calma, es la misma cosa.

Me ha encantado Luis. Transmite amor y pasión, pero desde la serenidad.

Un besazo enorme, amigo Poeta.
 
Estás aquí, ahora,
a mi lado,
y no te mueves,
y no hablas,
y no lloras,
ni cantas,
ni gritas.

No dirijes la mirada,
la dejas vagar junto a la sombra,
contemplando los signos de una pregunta,
con tus pupilas fuera del círculo,
en la arena.

Sacias tu sed,
con la sed de los desiertos,
blancos.
Buscas
arañando los márgenes del aire,
tu sentir, en el umbral delicado,
de la muerte,
de la vida.

Estoy aquí, ahora,
a tu lado,
y no muevo el aire,
y el aire no me mueve,
y el silencio me calla,
y callo el silencio.
El agua cae en el agua
y la piedra contra la piedra.

El aire suave de la tarde nos eleva
sobre los tumbas,
sobre las sombras,
no nos movemos,
no hablamos,
no lloramos.
Nuestros dedos dicen de la quietud del instante
de la templanza de los labios
de la ternura que habita en tus pestañas de seda,

Te irás
me iré
Ya es hora,
ya no habrán flores distintas,


Rosa blanca.
Rosa roja,
abriendo la danza
de las dos rosas

La música ya cesa,
y con la última nota
vibraremos acompasados,
en el murmullo inaccesible
del amor que se alimenta
de los silencios depositados
en el transcurrirr de una vida.

Quietud,
silencio,
en el verso
Oh! El verso de ti
¿No escuchas, mi amor,
un rumor de pétalos, en el aire más denso?

Una gran profundidad dentro de esa quietud. Has rematado tu poema de forma magistral. Me ha encantado. Tiene un estilo parecido al de Sara III, verso rápido y fuerte.

Un abrazo.
 

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