AnonimamenteYo
Poeta adicto al portal
Quise mostrarte el mar,
tú y yo, sentados
en un horizonte de arena,
despertando estrellas
al borde de la noche.
Me oculté con la suavidad
en la curva de tu espalda,
hasta que el alba
me encontrara
perdido más allá
de la espuma blanca
que cubría tu piel.
A tu lado,
mirábamos olas del mar
mojándonos los pies,
trazando caminos,
que en tu cintura morían prohibidos,
como los latidos perdidos golpeando
en el vaivén silencioso de nuestras bocas.
El rumor de la playa
esculpía en seda
la silueta de nuestros besos,
mientras el mundo se deshacía
con cada ola a lo lejos
renaciendo bajo las huellas
de la arena y el viento.
A tu lado,
el mar se volvía pequeño,
un coloso celoso
incansable en cada regreso,
intentando borrarnos de nuevo.
Imaginaba que eras un sueño,
como si fueras un secreto
bajo este cielo encendido
y nos mirábamos,
tú y yo,
solo nos mirábamos...
Quise mostrarte el mar,
pero tú ya lo sabías.
Sabías que juntos
nunca podríamos perdernos,
porque él sabía de ti, de nosotros,
y yo sin saberlo,
fui testigo de como el mar,
vivía en tus ojos.
tú y yo, sentados
en un horizonte de arena,
despertando estrellas
al borde de la noche.
Me oculté con la suavidad
en la curva de tu espalda,
hasta que el alba
me encontrara
perdido más allá
de la espuma blanca
que cubría tu piel.
A tu lado,
mirábamos olas del mar
mojándonos los pies,
trazando caminos,
que en tu cintura morían prohibidos,
como los latidos perdidos golpeando
en el vaivén silencioso de nuestras bocas.
El rumor de la playa
esculpía en seda
la silueta de nuestros besos,
mientras el mundo se deshacía
con cada ola a lo lejos
renaciendo bajo las huellas
de la arena y el viento.
A tu lado,
el mar se volvía pequeño,
un coloso celoso
incansable en cada regreso,
intentando borrarnos de nuevo.
Imaginaba que eras un sueño,
como si fueras un secreto
bajo este cielo encendido
y nos mirábamos,
tú y yo,
solo nos mirábamos...
Quise mostrarte el mar,
pero tú ya lo sabías.
Sabías que juntos
nunca podríamos perdernos,
porque él sabía de ti, de nosotros,
y yo sin saberlo,
fui testigo de como el mar,
vivía en tus ojos.
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