Quisiera

Lexema

Poeta que considera el portal su segunda casa
De muchas cosas
se salva el mudo de la esquina
Su difultad lo libra del sufrimiento

Pues yo que hablo quisiera
contarle que idolatro sus
labios de cerezas,
que su nombre tengo clavado en la cabeza y el aroma de su voz me ayuda a respirar un sueño.

Qué dichoso me parece este mudo que sus señas pueden ser oidas por ella, mientras ella entierra mi voz en el silencio indeseable de su oido y todo los versos que dicirle he querido, quedaron en el viento

Que ironía... tiempos
perdidos en harvard, tantos seminarios de semántica y hermenéutica, talleres
de retórica e interpretaciones,
hoy quisiera interpretar al mudo; saber lo que dice y piensa, saber cómo le hace

Para que ella mueva
la cabeza tan feliz, tan llena de alegría.
Que impotencia! La envidia me carcome y pensar que
el impotente era otro...

Quisiera darle mis oídos y mí voz al mudo bandido, a cambio de su amor, pero hay cosas que aunque se quieran
simplemente no se dan.
 
Última edición:
La verdad, hoy nos toca leer una historia singular... en donde prácticamente vos le envidiás la mujer al mudo; pudiendo buscar lo tuyo... o la tuya, en todo caso... Y si el bendito mudo es muy cumplidor.... le recomiendo mi querido amigo que se esmere porque puede quedar muy mal parado.
Un placer saludarlo compañero... y mis saludos cordiales como siempre.
Tu amigo:
 
La verdad, hoy nos toca leer una historia singular... en donde prácticamente vos le envidiás la mujer al mudo; pudiendo buscar lo tuyo... o la tuya, en todo caso... Y si el bendito mudo es muy cumplidor.... le recomiendo mi querido amigo que se esmere porque puede quedar muy mal parado.
Un placer saludarlo compañero... y mis saludos cordiales como siempre.
Tu amigo:


Muchas gracias por su presencia a tiempo y fuera de tiempo.

Ya perdía la esperanza.

Saludos
 
A veces se nos muestra lo que otros no pueden ni tienen y sin embargo al observarse uno mismo
es cuando se da cuenta que no se puede cambiar un destino al observar su vida.
Un saludo cordial.
 
De muchas cosas
se salva el mudo de la esquina
Su difultad lo libra del sufrimiento

Pues yo que hablo quisiera
contarle que idolatro sus
labios de cerezas,
que su nombre tengo clavado en la cabeza y el aroma de su voz me ayuda a respirar un sueño.

Qué dichoso me parece este mudo que sus señas pueden ser oidas por ella, mientras ella entierra mi voz en el silencio indeseable de su oido y todo los versos que dicirle he querido, quedaron en el viento

Que ironía... tiempos
perdidos en harvard, tantos seminarios de semántica y hermenéutica, talleres
de retórica e interpretaciones,
hoy quisiera interpretar al mudo; saber lo que dice y piensa, saber cómo le hace

Para que ella mueva
la cabeza tan feliz, tan llena de alegría.
Que impotencia! La envidia me carcome y pensar que
el impotente era otro...

Quisiera darle mis oídos y mí voz al mudo bandido, a cambio de su amor, pero hay cosas que aunque se quieran
simplemente no se dan.

Excelente lectura, amigo Lexema, este anhelo del amor, que produce líneas amenas y sumamente interesantes. Enhorabuena. Un cálido saludo.
 

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