Solaribus
Poeta veterano en el portal
Última fibra
del hueco de mi alma
latido perdido
que me falta como sangre
en la herida que no sana
tu destino es una aurora
que no nace
ramillete de violetas
—en pimpollos—
bajo escarcha
sobre la playa
en tu mar de verano
tiemblan las estrellas
como grillos de nieve
y soy yo
que te contemplo
y es el cielo, Alejandra
que te busca
como una pléyade extraviada
de a ratos nombra
tu arena bulliciosa
mi lejana lejanía
y abeja en el diluvio
vuelvo hasta tus manos
cada vez que vibro
como una cuerda olvidada
yo te pienso
como un labriego que consagra
todo el trigo de sus surcos
y el pan de su molino
(amamantado en tus lunas
mi corazón tiene tu voz
y tu fatiga)
yo te pienso
con el terror que asalta
ante una puerta cerrada
y con la fuerza del golpe
que la estalla
te pienso con el miedo de nacer
y la alegría de morir
para volver a ser un niño
con la carne de tu carne
se hizo mi camino a las estrellas
y lo sé
este misterio incomprensible
tejido en desencuentro
nos destroza las entrañas
como un río
que desemboca en una cárcel
como cuchilla es esta vida
que me aparta de tu espalda
las flores solo tienen dientes
y los árboles
golondrinas amargas
cada paso que te aleja
es una lápida
enmarañada por la bruma
y lo que fue hechizo
de gemido y lágrima
una instancia másapenas
de la locura impávida
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