LOLA PEREZ
Poeta veterano en el portal
Tengo un gato grande
que corretea por la casa,
de nombre le puse Pis
y es muy miedoso,
está casi siempre escondido,
porque el perro
las orejas le comió.
La niñita de la casa,
que Maria se llama,
es una niña traviesa
que no para de jugar
y es que el gatito la huye
porque sus pelos quiere estirar.
Cuando la niña me llama y me dice
-ven mamá me hago pis-
el gato aparece
de su escondite
y al perro le favorece
que la niña quiera mear,
pues perro, gato y niña
la que se puede liar.
Aparece en escenario
el queridísimo ratón,
es la comida del gato
y se muestra juguetón.
Lo peor es que el perro,
que Jonás le llamo yo,
no tiene ningún escrúpulo
en perseguir al ratón.
"Ratón que te piílla el gato,
ratón que te va a piíllar,
si no te piílla en la noche
te pilla en la madruga..."
La niña sale corriendo
a buscar a su papá,
el gato se atraviesa,
la pequeña va a llorar,
su papá le dice entonces
-no llores- y un chupa-chus le da.
El ratón se ha escapado,
el perro se ha ido ya,
el gatito agotado
se ha dormido,
mañana despertara
y seguirá el mismo rito,
al ratón ira a buscar.
"Y colorin colorado,
este cuento se ha acabado"
Dedicado a mis tres traviesillos.
Lola Pérez
Última edición: