Re-existir

Eigna

Poeta recién llegado
Y poco a poco entendí que para ayudarse a uno mismo, hay que soltar a otros, que no hay que permitir que el egoísmo ajeno nos parta la integridad. Al final del día ¿quién te acompaña a soñar? Eres tú y tu cerebro, tú y tu corazón, tú y tus pies, tú y tu vida, no te quedes mirando como a tu felicidad le crecen alas y se te escapa del alma cada vez más.
Hay que cuidarse, defenderse de lo que sea y de quien sea, hasta de uno mismo, porque nada nos levanta desde lo más profundo o nos deja caer desde lo más alto que nuestros propios pensamientos e ideas.
 
Última edición por un moderador:
Y poco a poco entendí que para ayudarse a uno mismo, hay que soltar a otros, que no hay que permitir que el egoísmo ajeno nos parta la integridad. Al final del día ¿quién te acompaña a soñar? Eres tú y tu cerebro, tú y tu corazón, tú y tus pies, tú y tu vida, no te quedes mirando como a tu felicidad le crecen alas y se te escapa del alma cada vez más.
Hay que cuidarse, defenderse de lo que sea y de quien sea, hasta de uno mismo, porque nada nos levanta desde lo más profundo o nos deja caer desde lo más alto que nuestros propios pensamientos e ideas.
Una reflexión acertada, estimada. Muchos tendemos a tapar nuestros asuntos con los de los otros, con una generosidad mal entendida, y vivimos arrastrando a esos otros como peso muerto: mala política.

En la última línea me parece que omitiste un «más»: «porque nada nos levanta desde lo más profundo o nos deja caer desde lo más alto más que nuestros propios pensamientos e ideas.»

abrazo
j.
 
Última edición:
Y poco a poco entendí que para ayudarse a uno mismo, hay que soltar a otros, que no hay que permitir que el egoísmo ajeno nos parta la integridad. Al final del día ¿quién te acompaña a soñar? Eres tú y tu cerebro, tú y tu corazón, tú y tus pies, tú y tu vida, no te quedes mirando como a tu felicidad le crecen alas y se te escapa del alma cada vez más.
Hay que cuidarse, defenderse de lo que sea y de quien sea, hasta de uno mismo, porque nada nos levanta desde lo más profundo o nos deja caer desde lo más alto que nuestros propios pensamientos e ideas.


Me ha gustado mucho tu microprosa, ya desde este comienzo Y poco a poco entendí que para ayudarse a uno mismo, hay que soltar a otros, que no hay que permitir que el egoísmo ajeno nos parta la integridad.
Y desde luego
"Al final del día ¿quién te acompaña a soñar? Eres tú y tu cerebro...
Y desde luego la reflexión final.
Hay que cuidarse, defenderse de lo que sea y de quien sea, "hasta de uno mismo", porque nada nos levanta desde lo más profundo o nos deja caer desde lo más alto que nuestros propios pensamientos e ideas. Rotundamente cierto, y quien sobrevivió a muchas derrotas, lo sabe.
Sin desperdicio, certero y profundo, Eigna. Felicidades. Un gusto leerte.
Un abrazo.
 
Última edición:
Y poco a poco entendí que para ayudarse a uno mismo, hay que soltar a otros, que no hay que permitir que el egoísmo ajeno nos parta la integridad. Al final del día ¿quién te acompaña a soñar? Eres tú y tu cerebro, tú y tu corazón, tú y tus pies, tú y tu vida, no te quedes mirando como a tu felicidad le crecen alas y se te escapa del alma cada vez más.
Hay que cuidarse, defenderse de lo que sea y de quien sea, hasta de uno mismo, porque nada nos levanta desde lo más profundo o nos deja caer desde lo más alto que nuestros propios pensamientos e ideas.
Bella prosa para elevar esa intimidad que nos permite soñar.
ser amantes de uno mismo y seguir planteando la felicidad
desde ese faro de nuestra propia luz. saludos, excelente
el pensamiento que derraman tus lineas. luzyabsenta
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba