Eigna
Poeta recién llegado
Y poco a poco entendí que para ayudarse a uno mismo, hay que soltar a otros, que no hay que permitir que el egoísmo ajeno nos parta la integridad. Al final del día ¿quién te acompaña a soñar? Eres tú y tu cerebro, tú y tu corazón, tú y tus pies, tú y tu vida, no te quedes mirando como a tu felicidad le crecen alas y se te escapa del alma cada vez más.
Hay que cuidarse, defenderse de lo que sea y de quien sea, hasta de uno mismo, porque nada nos levanta desde lo más profundo o nos deja caer desde lo más alto que nuestros propios pensamientos e ideas.
Hay que cuidarse, defenderse de lo que sea y de quien sea, hasta de uno mismo, porque nada nos levanta desde lo más profundo o nos deja caer desde lo más alto que nuestros propios pensamientos e ideas.
Última edición por un moderador: