E.S.E
Poeta recién llegado
Si supieras todo lo que callé cuando hablábamos hasta el amanecer ahora mismo te tendría a mi lado.
Si supieras todo lo que estuve dispuesto hacer ahora mismo seguirías a mi lado.
Sólo tú me importaste tanto en ésa odisea a la que yo llamo vida, y sólo tú me hiciste tanto daño en ése motor al que llamamos corazón.
Cada lágrima caída era un pensamiento por ti; hasta que mi lagrimal secó y los pensamientos se esfumaron.
Cada sollozo, cada llanto, cada pensamiento eran por ti, por ti, por la que me hizo tanto daño durante tanto tiempo.
Y ahora que por fin veo la realidad me he dado cuenta de que: podemos dejar de amar, pero nunca de querer a alguien que nos ha importado tanto.
Ése verbo querer que tanto problemas da; ése verbo amar que sale falso de cada boca.
Nunca supe lo que tuvimos o llegamos a tener, sólo sé lo que en ésos momentos que pasamos pude llegarte a querer, incluso a amar.
Amar, que suena muy bonito y a la vez tan triste. Amar, que rompe entre sollozos y llantos cada vez que se pronuncia. Amar, que es lo que yo llegué a sentir por ti.
La melancolía se apoderó de mí en ésos días de llantos y sollozos, y que sólo la soledad pudo hacerme ver la gran realidad.
La realidad, lo que a todos nos duele cuando es amarga. La realidad, lo que a todos nos anima cuando es dulce. La realidad, lo que nos transmite la verdad.
No todos quieren oír la triste realidad, que viene a ser la verdadera, pero sí que quieren oír la feliz realidad, que viene a ser la falsa.
Vivimos en un mundo de falsas emociones donde decimos de ser felices con algo material, cuando en realidad la felicidad es algo relativo.
Cada persona tiene un pensamiento distinto de la felicidad.
¿Qué es la felicidad?
Nadie lo sabe.
Yo sólo sé que mi felicidad era ella.
Si supieras todo lo que estuve dispuesto hacer ahora mismo seguirías a mi lado.
Sólo tú me importaste tanto en ésa odisea a la que yo llamo vida, y sólo tú me hiciste tanto daño en ése motor al que llamamos corazón.
Cada lágrima caída era un pensamiento por ti; hasta que mi lagrimal secó y los pensamientos se esfumaron.
Cada sollozo, cada llanto, cada pensamiento eran por ti, por ti, por la que me hizo tanto daño durante tanto tiempo.
Y ahora que por fin veo la realidad me he dado cuenta de que: podemos dejar de amar, pero nunca de querer a alguien que nos ha importado tanto.
Ése verbo querer que tanto problemas da; ése verbo amar que sale falso de cada boca.
Nunca supe lo que tuvimos o llegamos a tener, sólo sé lo que en ésos momentos que pasamos pude llegarte a querer, incluso a amar.
Amar, que suena muy bonito y a la vez tan triste. Amar, que rompe entre sollozos y llantos cada vez que se pronuncia. Amar, que es lo que yo llegué a sentir por ti.
La melancolía se apoderó de mí en ésos días de llantos y sollozos, y que sólo la soledad pudo hacerme ver la gran realidad.
La realidad, lo que a todos nos duele cuando es amarga. La realidad, lo que a todos nos anima cuando es dulce. La realidad, lo que nos transmite la verdad.
No todos quieren oír la triste realidad, que viene a ser la verdadera, pero sí que quieren oír la feliz realidad, que viene a ser la falsa.
Vivimos en un mundo de falsas emociones donde decimos de ser felices con algo material, cuando en realidad la felicidad es algo relativo.
Cada persona tiene un pensamiento distinto de la felicidad.
¿Qué es la felicidad?
Nadie lo sabe.
Yo sólo sé que mi felicidad era ella.