crisantemo
Poeta fiel al portal
Es la mirada, el gesto, la sonrisa
ese terrón de azúcar de caña que endulza
el poso amargo de mis pensamientos.
Enciende lámparas cálidas y amarillas
que me acurrucan en las sábanas
de piel de arena, de tibias dunas
y oasis escondidos.
Colinas doradas y amapolas de rubí
sombríos donde crece la amatista que huele a violeta.
Lagunas que reflejan rostros
a la distancia en que la piel se eriza
y destila el perfumado celo de almizcle.
Me escondo en la selva de tus ojos negros
mientras avanza armónico el arpegio nocturno
en busca de su nota más crítica de amanecer.
Pronto se filtrará el Sol por la veneciana
subrayando acusador sobre los blancos
testimonios que enmudecen.
ese terrón de azúcar de caña que endulza
el poso amargo de mis pensamientos.
Enciende lámparas cálidas y amarillas
que me acurrucan en las sábanas
de piel de arena, de tibias dunas
y oasis escondidos.
Colinas doradas y amapolas de rubí
sombríos donde crece la amatista que huele a violeta.
Lagunas que reflejan rostros
a la distancia en que la piel se eriza
y destila el perfumado celo de almizcle.
Me escondo en la selva de tus ojos negros
mientras avanza armónico el arpegio nocturno
en busca de su nota más crítica de amanecer.
Pronto se filtrará el Sol por la veneciana
subrayando acusador sobre los blancos
testimonios que enmudecen.