El hilo de oro es lo que nunca he visto,
pero sí sospecho que existe en el Oriente.
Quizas ella está vestida de manera invisible
con hilo de oro.
Cabalgó esa mañana después de la última
vez que me escribió.
Hilo de oro que no le había dado y
poseído sin saberlo,
lo había olvidado,
la alfombra en la que me senté por algún
tiempo,
miré el patrón enredado.
Mi madre bordaba su obra.
Había, o parecía haber, una flor rara e
incómoda,
un gran problema magistral bien pensado,
la flor que laboriosamente se desplegaba
en hilo de oro.
pero sí sospecho que existe en el Oriente.
Quizas ella está vestida de manera invisible
con hilo de oro.
Cabalgó esa mañana después de la última
vez que me escribió.
Hilo de oro que no le había dado y
poseído sin saberlo,
lo había olvidado,
la alfombra en la que me senté por algún
tiempo,
miré el patrón enredado.
Mi madre bordaba su obra.
Había, o parecía haber, una flor rara e
incómoda,
un gran problema magistral bien pensado,
la flor que laboriosamente se desplegaba
en hilo de oro.