Guille Betancourt
Poeta recién llegado
Ya sé que es tarde,
pero hablemos de la luna.
Del río que nace en la sangre del clavel.
Del agua sin paz
donde reposan tus manos.
Es tarde para que llames,
de nuevo,
a la puerta de mis ojos.
Por eso es de noche,
y lo será mañana.
Por eso ahora
he encendido mi antorcha:
hablemos del fuego
y de su marca en tu rostro.
Puedo reconocerlo
por su herida y por el aroma
del signo que inventamos
para mentirle a la esperanza,
por tu última palabra,
la que ocultas, como un vacío
de llanto en el oprobio.
Ya sé que es tarde, pero nunca
hablaremos del amor.
pero hablemos de la luna.
Del río que nace en la sangre del clavel.
Del agua sin paz
donde reposan tus manos.
Es tarde para que llames,
de nuevo,
a la puerta de mis ojos.
Por eso es de noche,
y lo será mañana.
Por eso ahora
he encendido mi antorcha:
hablemos del fuego
y de su marca en tu rostro.
Puedo reconocerlo
por su herida y por el aroma
del signo que inventamos
para mentirle a la esperanza,
por tu última palabra,
la que ocultas, como un vacío
de llanto en el oprobio.
Ya sé que es tarde, pero nunca
hablaremos del amor.