Reflexión 115

IgnotaIlusión

El Hacedor de Horizontes
Admiramos horizontes grises,
que nos rodean como si fuéramos presas,

contemplamos cielos bañados de silencio,
asimilamos el vacío de todo olvido,
que no será de nadie,

comenzamos a dar dolor,

y nos percatamos

de que nadie se desangra,

compran placer por horror,
vivimos en un infierno anochecido,

sentimos el frio de la parca,

nadie parece cuestionar a la vida,
que pide vida, y nos da muerte,

sabidurías de negro poder,
nos conducen a descensos álmicos,

en donde hasta el placer se pudre,

verdades amputadas de los cuerpos,

ser dios, es ser,
un engendro malformado,
de todo ego humano,

admiramos como cae su sangre,
hacia un suelo
que vomitará hastiado,
los delirios fermentados,
de convulsiones anatómicas,

admiramos como se desvanece
nuestra última noche,
y nosotros ya somos recuerdo,

observando en permanencia
nuestro completo arrepentimiento,

no es culpa nuestra nacer en este horror,

pero somos responsables
de no alimentarlo,
de no engendrar
la misma desgracia,

culpando al viento de hacernos caer,
culpando al tiempo de hacer que suceda,
culpando a la tierra por ser suelo y no cielo,

culpando a aquel final,
que ahora nos inunda,

no seremos nueva escritura,
para no ser nuevo punto,
no seremos culto al vacío,

danzaremos sin patrones rítmicos,

obviando certezas de pulcra hoz,

nos negaremos a construir nuevos cimientos,

porque no deseamos más destrucción.










535469112-24145278678414854-5977106788184522568-n.jpg
 
Admiramos horizontes grises,
que nos rodean como si fuéramos presas,

contemplamos cielos bañados de silencio,
asimilamos el vacío de todo olvido,
que no será de nadie,

comenzamos a dar dolor,

y nos percatamos

de que nadie se desangra,

compran placer por horror,
vivimos en un infierno anochecido,

sentimos el frio de la parca,

nadie parece cuestionar a la vida,
que pide vida, y nos da muerte,

sabidurías de negro poder,
nos conducen a descensos álmicos,

en donde hasta el placer se pudre,

verdades amputadas de los cuerpos,

ser dios, es ser,
un engendro malformado,
de todo ego humano,

admiramos como cae su sangre,
hacia un suelo
que vomitará hastiado,
los delirios fermentados,
de convulsiones anatómicas,

admiramos como se desvanece
nuestra última noche,
y nosotros ya somos recuerdo,

observando en permanencia
nuestro completo arrepentimiento,

no es culpa nuestra nacer en este horror,

pero somos responsables
de no alimentarlo,
de no engendrar
la misma desgracia,

culpando al viento de hacernos caer,
culpando al tiempo de hacer que suceda,
culpando a la tierra por ser suelo y no cielo,

culpando a aquel final,
que ahora nos inunda,

no seremos nueva escritura,
para no ser nuevo punto,
no seremos culto al vacío,

danzaremos sin patrones rítmicos,

obviando certezas de pulcra hoz,

nos negaremos a construir nuevos cimientos,

porque no deseamos más destrucción.










535469112-24145278678414854-5977106788184522568-n.jpg
Excelente reflexión.
Saludos.
 
La reflexión nos confronta con la crudeza de la existencia y el peso de nuestra responsabilidad frente al sufrimiento y la muerte. Aunque nacemos en un mundo marcado por el horror y la decadencia, reconocemos que no debemos perpetuar la destrucción ni engendrar nuevas desgracias. La vida, aunque implacable, nos otorga la posibilidad de asumir nuestra libertad ética: negarnos a ser instrumentos del vacío, romper los patrones de dolor heredados y caminar conscientes de que nuestra responsabilidad reside en no alimentar la misma miseria que nos rodea. En ese acto de conciencia, incluso en medio del desasosiego, surge la capacidad de resistencia y la posibilidad de un gesto de humanidad.


Saludos Cordiales
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba