IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Cuando el mar no pueda quejarse,
y la efimeridad no pueda huir,
cuando la huida construya nuestro futuro,
quedarán nuestras huellas,
para que nadie ose nacer,
cuando no se pueda
comprar el tiempo ajeno,
vivenciaremos el abandono
de una sociedad
que nunca estuvo obrando
por el bienestar común,
la vida comparte suertes malévolas,
en donde la muerte y sus sombras
siempre se perciben irrefrenables,
incuestionables,
la vida se podría resumir
en una búsqueda incómoda del placer,
pero todo lo que nos produce
es soledad y dolor,
aún entre fortuna perdurable,
la edad del tiempo
siempre degrada en su estadía
a todo aquel ser
que se mueva en sus umbrales,
buscamos opciones inviables,
ya que todos los cauces
conducen al agobio,
la mejor huida es nunca haber nacido,
ya que no habría sendero
por donde perseguirnos,
aún así,
en este transcurso miserable,
moldeamos nuestra desgracia,
moldeamos energía,
vibraciones de ondas matemáticas,
y quisiéramos no envejecer,
no ser efecto afectado
por ciencias muertas,
reglas que obedecen
al debilitamiento de las fuerzas,
no habrá existencia dolida,
cuando sus ojos no tengan consciencia,
cuando no haya cuerpo que sangre,
ni pasos que se olviden,
cuando no haya camino ni caminante,
solo un espacio vacío,
que ni el eco del tiempo pudo habitarlo.
y la efimeridad no pueda huir,
cuando la huida construya nuestro futuro,
quedarán nuestras huellas,
para que nadie ose nacer,
cuando no se pueda
comprar el tiempo ajeno,
vivenciaremos el abandono
de una sociedad
que nunca estuvo obrando
por el bienestar común,
la vida comparte suertes malévolas,
en donde la muerte y sus sombras
siempre se perciben irrefrenables,
incuestionables,
la vida se podría resumir
en una búsqueda incómoda del placer,
pero todo lo que nos produce
es soledad y dolor,
aún entre fortuna perdurable,
la edad del tiempo
siempre degrada en su estadía
a todo aquel ser
que se mueva en sus umbrales,
buscamos opciones inviables,
ya que todos los cauces
conducen al agobio,
la mejor huida es nunca haber nacido,
ya que no habría sendero
por donde perseguirnos,
aún así,
en este transcurso miserable,
moldeamos nuestra desgracia,
moldeamos energía,
vibraciones de ondas matemáticas,
y quisiéramos no envejecer,
no ser efecto afectado
por ciencias muertas,
reglas que obedecen
al debilitamiento de las fuerzas,
no habrá existencia dolida,
cuando sus ojos no tengan consciencia,
cuando no haya cuerpo que sangre,
ni pasos que se olviden,
cuando no haya camino ni caminante,
solo un espacio vacío,
que ni el eco del tiempo pudo habitarlo.