Otoniel Reyes
Poeta recién llegado

[FONT="]Regué mi flor por amaneceres y atardeceres,
[FONT="]con cuidado de amor vivo.
[FONT="]Vista de colores obsequiando a mi corazón en los atardeceres hermosos,
[FONT="]con esencias fragantes y sensaciones del éxtasis del amor natural.
[FONT="]Regué mi flor en los días de la existencia del amor,
[FONT="]la pode tanto que como horizonte embellecía ante la vista,
[FONT="]como ella ninguna.
[FONT="]El mundo apócrifo ante los ojos del mismo dios que equipara ante la bella flor.
[FONT="]Irrigue esa flor tanto que en desmedida crecía,
[FONT="]inusitada progresión, fue de noche cuando al darme cuenta que no era ya mas una semilla,
[FONT="]que diligente perdió el apetito de mi amor jardinero.
[FONT="]Solo basto del sol quemante de las tardes en verano,
[FONT="]y una luna radiante en las noches del horizonte.
[FONT="]Regué una flor, tanto que poco a poco y sin percato alguno murió ahogada.
Última edición: