Reloj de Arena

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Mario Francisco LG

Un error en la Matrix
Reloj de Arena

Por Andrés Amendizabal

De un momento a otro
no pudo decirme lo quería decir;
cerró con los parpados sus ojos
y sin querer soñar, terminó por dormir.

Quedó su mano gélida junto a la mía,
y esa breve sonrisa que llevaba se borró;
y esa boca tan fresca y viva,
ya no me habló.

Cambió su cara, su semblante,
ahora muy bella, y con mucha calma,
hace diez minutos dolorosa y agobiante;
no se mueve, aun permanece en la cama.

Dejó de ser gentil,
y me quiso decir algo,
me apretó fuertemente la mano,
hasta que cerró los ojos frente a mí.

De un momento a otro,
dejó de sonreír, dejó de gritar,
dejó de intentar mantener abiertos sus ojos,
dejó levemente junto a mí, de respirar.


El tiempo es para quien dispone de el.

Derechos Reservados 2007
 
Reloj de Arena

Por Andrés Amendizabal

De un momento a otro
no pudo decirme lo quería decir;
cerró con los parpados sus ojos
y sin querer soñar, terminó por dormir.

Quedó su mano gélida junto a la mía,
y esa breve sonrisa que llevaba se borró;
y esa boca tan fresca y viva,
ya no me habló.

Cambió su cara, su semblante,
ahora muy bella, y con mucha calma,
hace diez minutos dolorosa y agobiante;
no se mueve, aun permanece en la cama.

Dejó de ser gentil,
y me quiso decir algo,
me apretó fuertemente la mano,
hasta que cerró los ojos frente a mí.

De un momento a otro,
dejó de sonreír, dejó de gritar,
dejó de intentar mantener abiertos sus ojos,
dejó levemente junto a mí, de respirar.


El tiempo es para quien dispone de el.

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Es intenso pero muy bello!
Tus palabras transportan al frio momento de una muerte en paz.
Es un gusto leerte!

Un abrazo para ti
 
Es un poema muy bello, me gusto mucho

Felicidades
 
en efecto hay que disfrutar el tiempo al maximo mientras lo tengas hermoso escrito mil felicidades de verdad u placer pasar por tus letras
 
que intensidad en tus letras...
realmente me encanto introducirme en tus letras
y en la lenta agonia del ser...

un beso:)
 
quede sin respiracion al leerte que sentido ese momento de la muerte cuando todo se acaba solo la agonia de los ultimos granos de arena quedan en ese reloj.
maravilloso escrito me gusto mucho te felicito besos y abrazos.
 
Reloj de Arena

Por Andrés Amendizabal

De un momento a otro
no pudo decirme lo quería decir;
cerró con los parpados sus ojos
y sin querer soñar, terminó por dormir.

Quedó su mano gélida junto a la mía,
y esa breve sonrisa que llevaba se borró;
y esa boca tan fresca y viva,
ya no me habló.

Cambió su cara, su semblante,
ahora muy bella, y con mucha calma,
hace diez minutos dolorosa y agobiante;
no se mueve, aun permanece en la cama.

Dejó de ser gentil,
y me quiso decir algo,
me apretó fuertemente la mano,
hasta que cerró los ojos frente a mí.

De un momento a otro,
dejó de sonreír, dejó de gritar,
dejó de intentar mantener abiertos sus ojos,
dejó levemente junto a mí, de respirar.


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Amigo poesia triste con ese reloj que te cuenta el tiempo tan gracilmente que no te deja yo creo vivir la vida que a veces se atavia de mundos complejos tu poema es precioso y bueno debia poesia a leerte amigo y aqui estoy disfrutando de tu escribir saludos y animo compañero.
 
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Por Andrés Amendizabal

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no pudo decirme lo quería decir;
cerró con los parpados sus ojos
y sin querer soñar, terminó por dormir.

Quedó su mano gélida junto a la mía,
y esa breve sonrisa que llevaba se borró;
y esa boca tan fresca y viva,
ya no me habló.

Cambió su cara, su semblante,
ahora muy bella, y con mucha calma,
hace diez minutos dolorosa y agobiante;
no se mueve, aun permanece en la cama.

Dejó de ser gentil,
y me quiso decir algo,
me apretó fuertemente la mano,
hasta que cerró los ojos frente a mí.

De un momento a otro,
dejó de sonreír, dejó de gritar,
dejó de intentar mantener abiertos sus ojos,
dejó levemente junto a mí, de respirar.


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Ay, se me heló la sangre. Lo hiciste muy real a este poema, me encantó. Muy buenas imágenes y descripciones de un momento inevitable y triste.
Te dejo un besito grande, un placer haberte leido

Denn
 
Reloj de Arena

Por Andrés Amendizabal

De un momento a otro
no pudo decirme lo quería decir;
cerró con los parpados sus ojos
y sin querer soñar, terminó por dormir.

Quedó su mano gélida junto a la mía,
y esa breve sonrisa que llevaba se borró;
y esa boca tan fresca y viva,
ya no me habló.

Cambió su cara, su semblante,
ahora muy bella, y con mucha calma,
hace diez minutos dolorosa y agobiante;
no se mueve, aun permanece en la cama.

Dejó de ser gentil,
y me quiso decir algo,
me apretó fuertemente la mano,
hasta que cerró los ojos frente a mí.

De un momento a otro,
dejó de sonreír, dejó de gritar,
dejó de intentar mantener abiertos sus ojos,
dejó levemente junto a mí, de respirar.


El tiempo es para quien dispone de el.

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Me gusta mucho la melancolia impartida a tus versos, su contenido es bien llamativo. Para la segunda estrofa pierde su fuerza aunque se recupera un poco en las siguientes, en esa estrofa el segundo verso hace perder el ritmo, falta acentuar una que otra palabra, por ejemplo "aun". Ademas es muy certero cuando dices : "El tiempo es para quien dispone de el"

PD. no puedo acentuar con este jodido teclado jaja perdoname esa: "el" tambien lleva acento, un beso.
 
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De un momento a otro
no pudo decirme lo quería decir;
cerró con los parpados sus ojos
y sin querer soñar, terminó por dormir.

Quedó su mano gélida junto a la mía,
y esa breve sonrisa que llevaba se borró;
y esa boca tan fresca y viva,
ya no me habló.

Cambió su cara, su semblante,
ahora muy bella, y con mucha calma,
hace diez minutos dolorosa y agobiante;
no se mueve, aun permanece en la cama.

Dejó de ser gentil,
y me quiso decir algo,
me apretó fuertemente la mano,
hasta que cerró los ojos frente a mí.

De un momento a otro,
dejó de sonreír, dejó de gritar,
dejó de intentar mantener abiertos sus ojos,
dejó levemente junto a mí, de respirar.


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Muy buen poema, la manera en que plasmaste la muerte es muy buena. Felicitaciones. :)
 
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no pudo decirme lo quería decir;
cerró con los parpados sus ojos
y sin querer soñar, terminó por dormir.

Quedó su mano gélida junto a la mía,
y esa breve sonrisa que llevaba se borró;
y esa boca tan fresca y viva,
ya no me habló.

Cambió su cara, su semblante,
ahora muy bella, y con mucha calma,
hace diez minutos dolorosa y agobiante;
no se mueve, aun permanece en la cama.

Dejó de ser gentil,
y me quiso decir algo,
me apretó fuertemente la mano,
hasta que cerró los ojos frente a mí.

De un momento a otro,
dejó de sonreír, dejó de gritar,
dejó de intentar mantener abiertos sus ojos,
dejó levemente junto a mí, de respirar.


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una frace muy fuerte al final,para destacar en su plenitud
en sierto modo el tiempo es para quien lo necesite,
solo una condicion, intentar saberlo aprobechar sin mirar agujas
ni reclamar momentos ajenos a vuesto presente...
felicitacion amigo un escrito muy bueno, colmado de flamantes imagenes
y melancolia.
saludos
by damian yiyo morro
 
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